Alexis Valbuena, tres meses preso: el testimonio encarcelado de nuestra palabra

Foto de portada: Programa “Sembrando Luz”, de Fundelec, en Los Arroyos, estado Falcón, República Bolivariana de Venezuela

 

Por Roland Denis

 

Notas de Alexis Valbuena desde la cárcel:

“Cámara, la situación no es fácil, van 105 muertos frente a toda esta barbarie que ha causado este Gobierno, pero el pueblo ¡ya no aguanta mas! ¡No puede haber ningún acuerdo frente a todos los muertos y desaparecidos, y frente a un país al que han llevado a lo peor! ¡Una estafa ideológica!

Son cientos de presos por cumplir una orden ¡qué alguien tiene que pagar! De paso, nadie se va en blanco, siempre dejan delito. El mal manejo judicial es el peor en el mundo, ¡una locura total! Aquí he ratificado cualquier rumor que se diga de este ¡narco Gobierno!, y frente a esa situación ¿qué vamos a hacer?

Este último mensaje es para explicar bien lo que es mi trabajo en Fundelec. Mi trabajo ha consistido en electrificar a las comunidades en la frontera y a las indígenas y, haciendo mi trabajo, ¡me ha tocado pasar por esta vaina chamo! Y los verdaderos delincuentes en realidad son todos lo narco militares, de lo cual nos hemos dado cuenta a lo largo de este tiempo y en nuestra lucha…

LA CONSIGNA ES ‘EL INGENIO Y LA CREATIVIDAD NOS DARÁN LA VICTORIA’, Y LA LÍNEA JUSTA: ¡LUCHAR HASTA VENCER!, UN ABRAZO HERMANO”.

 


Alexis Valbuena ha sido uno de los combatientes revolucionarios más consecuentes que conozco, corriendo todos los riesgos de la lucha en todos sus terrenos. Está preso desde hace tres meses, luego de entregarle, junto a tres pescadores, unos paneles de luz solar a una comunidad en La Guajira. En el allanamiento a la casa donde se encontraba después con los pescadores guajiros, estando desarmados y con los recursos de la venta institucional del panel solar, son llevados presos por los guardias nacionales y el dinero desaparece, acusándolos de financiar a los grupos guarimberos de Maracaibo. De allí, luego de su detención, son finalmente llevados a la cárcel de Santa Ana en el Táchira y acusados por Tribunales militares. Actualmente, Alexis detenta una acusación por ultraje al centinela tipificado en el art. 502 del código militar. Cientos de presos civiles lo acompañan en esto y con peores acusaciones allá en el Táchira, incluidos los pescadores guajiros. Denunciamos esto como una típica operación donde se combina la siembra de un supuesto delito con la represión carcelaria en este caso contra un militante revolucionario y libertario, un código que entre nosotros significa autonomía absoluta de la lucha ante todo poder constituido de Estado y del capital y de sus operadores políticos.

De acuerdo con el testimonio que él mismo nos envía, con un inmenso sentimiento de impotencia pero que también se ha convertido en conciencia y certeza frente a la situación vivida en estas cárceles de esbirros, donde además están los propios presos de la facción paramilitar y de conexión con el paramilitarismo colombiano que ha actuado ampliamente en las fronteras del país, (aunque el testimonio más contundente viene de sus adentros, de la luz que la oscura vivencia de la cueva carcelaria y militarizada le ha permitido), Alexis lleva consigo la comparación entre los inmensos ideales que nos llevó a esta lucha con la de esta realidad militarizada oscura y mafiosa que acompaña al Gobierno actualmente. Desde aquellas entrañas se ve su despotismo incluso con militantes opositores presos que no son más, y de lo cual toman conciencia igualmente en esa oscuridad, que agentes de intereses tan corrosivos como los instalados en el Gobierno. La cárcel se convierte en seminario asambleario donde la razón colectiva se topa y reconoce el verdadero mundo que nos arrastra como país y como pueblo. Nos manda a decir Alexis que esos encuentros entre ronda y ronda en la cotidianidad carcelaria, donde pueden hablar hasta ahora colectivamente, se forja una gran conciencia que él la resume en los términos de que esto es realmente un régimen militarizado avalado en su trasfondo por todas las expresiones más fascistas y reaccionarias instaladas en el Gobierno y que emergen en su propia versión a través del guarimbeo opositor.

Alexis habla desde la impotencia que obviamente le trae su situación de preso, pero pareciera que la rabia se le atraviesa cuando no ve en nuestra gente, en las células del que hacer militante bolivariano, esa conciencia. Pareciera que hemos defendido un proceso que finalmente se resume en las grotescas y asesinas “OLP”. Pide por tanto que definamos con toda contundencia una posición no sólo de rechazo al fascismo y a los juegos oportunistas que giran alrededor de los que se acercan a los intereses de esa derecha rancia de la oligarquía opositora, sino ante la bestialidad militarizada que se ha ido creando dentro de la sombra del Gobierno “revolucionario”. Una decadencia sin fin que ahora se despliega como pura represión y manipulación de sentimientos, dirimiendo objetivos políticos a través de una Constituyente que busca legitimar esta situación donde diríamos que nuestro país se pierde en la oscuridad militarizada llena de fraseologías que le roban el alma y el sueño al pueblo revolucionario.

Sin duda que entre su impotencia y la rabia, Alexis vive un momento clave de su vida. Ahora porque está preso, pero también porque es un verdadero constructor de escenarios sociales articulados, de la lucha colectiva y libertaria. Porque su trabajo con colectividades indígenas no se limita solo a su oficio institucional de llevar paneles solares, sino a crear los marcos de apoyo para que estas comunidades irrumpan contra un poder que centenariamente los ha aplastado.

Personalmente, recibir las palabras de Alexis, al contrario de lo que pueda entenderse, nos llenan de fuerza. La toma plena de conciencia en circunstancias que pueden ser hasta infernales son un acto que rebota lo mejor de un pueblo luchador que se hace potente allí mismo y que por lo tanto se vuelve invencible aunque, probablemente, más allá de sentir toda la solidaridad al recibir la fuerza del grito de Alexis, no tengamos hoy en día ninguna lucecita de salvación que proponer. Por eso, diría que nuestra salvación es la misma conciencia de Alexis repetida por miles y convertida en posibilidad de defensa y acción en los próximos tiempos de los pueblos pobres de siempre. Alexis no solo tiene pleno derecho a la libertad, sino que el compañero merece que su palabra sea el grito de todos. Cuenta, de hecho, que esa verdad se va descubriendo allá adentro, ahora que se le han sumado militares presos. Estos también están llegando por cantidades y, más allá de cualquier especulación, lo que le asombra a Alexis es que estos mismos se han sumado a los encuentros con civiles para ratificar cómo se va imponiendo dentro de cuarteles y, en general dentro del Estado, esta hegemonía del militarismo déspota conectado tantas veces con todas las ligas mafiosas.

El militar preso empieza a vivir por tanto su proceso de encontrase con el mundo civil apresado y con su propia toma de conciencia. ¿Serán o no serán algunos de estos individuos militares y civiles, canales del golpismo o del paramilitarismo civil de ultraderecha? Siempre habrá quien lo es. Pero este Gobierno desesperado con la torpeza del candidato a déspota declarado ya no sólo ataca la conspiración interna y la reprime, sino que está atacando a la población que con todo derecho y razones lo confronta y no lo acepta. Esta desesperación impositiva lo debilita y comienza el ciclo infernal de la mera respuesta represiva. Allí es donde deben ser del mayor interés los testimonios militares.

No hay mucho margen de tiempo y espacio desgraciadamente y nada va a hacer el Gobierno para cambiar una situación en su tendencia al deterioro violento, por lo que parece. La paz de los pueblos en rechazo al violentismo derechista, a su fascismo innato como el despotismo gubernamental, queriendo utilizar hasta el poder Constituyente de nuestras bases comunitarias, es el mejor horizonte que tenemos por los momentos. Diría Alexis seguramente que esa paz de los pueblos no es para nada pacifista y misericordiosa, ¡para nada! Ella actúa y desencadena su fuerza para forzar esa paz merecida de pueblo y justicia, y esto le da mucho miedo a cualquier poder burocrático y explotador, y por eso el compañero está preso.

Alexis no aprobó la manipulación de llevar a Argimiro Gabaldón al Panteón porque dice que forma parte de la inmensa manipulación emocional que hay de lado y lado sobre la población, y mantiene firme su consigna: “El camino es duro, difícil, pero es el camino”.

¡Bravo Alexis!, estamos contigo. De nuestro lado, hacemos nuestro grito de denuncia y solidaridad contigo. ¡Bravo por esa militancia que, hasta en la situación más oscura, has continuado creando en el debate y el despertar de la conciencia de esta población encarcelada.

¡Libertad para Alexis Valbuena!

¡No hay pueblo vencido!

 

Ver también:

Urgente: El Ejército arremete contra Alexis Valbuena, líder popular revolucionario

 

 

 

 

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