Camilo y nuestro Frente Unido

Sirva este nuevo aniversario de conmemoración de la caída heroica en combate de nuestro querido y siempre recordado Camilo Torres Restrepo como motivación para continuar con la misión de hacer conocer su pensamiento y praxis revolucionaria, como legado de su mejor y contundente aporte al actual proceso que vivimos y que a la vez, las nuevas generaciones valoren y apliquen de manera eficaz su pensamiento, que muy a pesar de haber transcurrido 51 años de su partida física aun sigue tan vigente como en sus días.

Hoy queremos referirnos a su acápite “Frente Unido” como plataforma de organización y de lucha, ejemplo de lo que debemos hacer y de lo que debemos prohibirnos aplicar, para poder aprovechar los momentos coyunturales que se aproximan y por lo tanto, inclinar de la mejor manera para bien de la revolución y de los acontecimientos históricos en que nos colocó el instante de la vida.

Así pensaba Camilo el Frente Unido:

  • La Unidad entre revolucionarios sin distinción de partidos, por la solidaridad de clase y por el compromiso de conquistar una sociedad en equidad y con justicia social.
  • La unión por encima de nuestras divergencias; apartar lo que nos separa y trabajar por lo que nos une.
  • Millones de colombianos  deseosos de construir un movimiento de masas desbordantes; sin exclusividades y sin jerarquías.
  • Un frente que una fuerzas revolucionarias con la mayoría de abstencionistas; es decir, unir la masa de abstencionista con sectores avanzados y experimentados y con vínculos populares; para Camilo, Los No Alineados se componían del 70% de abstencionistas, los más radicales dentro del abstencionismo, fuerzas revolucionarias no militantes de izquierda y ex militantes del PCC.

Estos fueron los motivos que indujeron a Camilo a plantear la necesidad de materializar El Frente Unido:

  • Las decisiones necesarias para que la política colombiana se oriente en beneficio de las mayorías y no de las minorías, tienen que partir de los que detentan el poder.
  • Los que poseen actualmente el poder real constituyen una minoría de carácter económico que produce todas las decisiones fundamentales de la política nacional.
  • Esa minoría nunca producirá decisiones que afecten sus propios intereses.
  • Las decisiones requeridas para un desarrollo socio económico y político del país en función de las mayorías afectan necesariamente los intereses de la minoría económica.
  • Estas circunstancias hacen indispensable un cambio de la estructura del poder político para que las mayorías organizadas produzcan las decisiones; en consecuencias,
  • No existe en Colombia un poder social capaz de darle base a un nuevo poder político por lo cual se requiere su pronta formación.
  • Actualmente las mayorías rechazan los partidos políticos tradicionales y rechazan el sistema vigente pero no tienen un aparato político apto para tomar el poder.
  • El aparato político que debe organizarse debe ser de carácter pluralista aprovechando al máximo del apoyo de los nuevos partidos, de los sectores inconformes de los partidos tradicionales, de las organizaciones no políticas y en general de la masa, debe tener una plataforma técnica y debe constituirse alrededor de principios de acción más que alrededor de un líder para que se evite el peligro de las camarillas, de la demagogia y del personalismo.
  • La plataforma para un movimiento de unidad popular, va dirigida a todos los colombianos, a la clase popular, a la clase media, a la organización comunal, a los sindicatos, a las cooperativas, a las mutualidades, a las ligas campesinas, a las organizaciones obreras, a los indígenas, a los inconformes, a los hombres, a las mujeres, a la juventud, a los no alineados en los partidos políticos tradicionales, a los nuevos partidos para unificar en objetivos concretos a la clase popular colombiana.
  • Como objetivo final en la constitución del Frente Unido se plantea la estructuración de un aparato político pluralista capaz de llegar hasta las últimas consecuencias en la toma del poder político para el pueblo; por lo tanto, es imprescindible:
  • Organizar un movimiento de la base hacia arriba que garantice la adhesión personal y de grupos a esta plataforma.
  • La plataforma será repartida y explicada para obtener una adhesión individual y social durante los meses de marzo, abril y mayo de 1965 por los militantes de los movimientos que estén de acuerdo con ella.
  • Los que apoyan esta plataforma se agruparan bajo el nombre de “Frente Unido de Movimientos Populares” que indicara la unidad en la acción respetando la ideología y los programas específicos de cada grupo y partido.
  • En cada municipio o si es el caso en cada vereda y barrio, se formaran comités de acción con los que hayan adherido a la plataforma eligiendo un jefe y un suplente de cada Comité.
  • Un comité político con representación de todos los movimientos interesados y de las regiones naturales del país para que coordine las campañas del Frente Unido.
  • Toda realización que se emprenda deberá contar con la iniciativa y el esfuerzo del pueblo organizado en acción comunal, ligas campesinas, sindicatos, organismos estudiantiles y profesionales, partidos políticos, etc.

Además, Camilo explica, afirma y confirma:

Un frente unido que descarte los personalismos que lo hacen tan sospechosos ante el pueblo, la clase popular no marchará si no se acaba la palabrería izquierdista que es casi tan fatua como la de nuestra clase dirigente.

Un grupo que presiona con los hechos y haga entender a los dirigentes actuales lo que no han podido captar por falta de realismo, de técnica, de responsabilidad y, sobre todo, falta de diálogo.

Grupo que presione para que la clase dirigente (del pueblo) tome contacto real con la clase popular.

Para que sirva de asesoría de los que tratan de estudiar científicamente las actitudes, los valores, las significaciones y las instituciones de la clase baja; contacto y asesoría como prerrequisitos indispensables para que se tenga conciencia de la diferencia de lenguaje y de cultura y para que se supere esa diferencia, estableciendo así un lenguaje común, base insustituible para poder solucionar los problemas de las mayorías, por esas minorías que hoy tienen la responsabilidad del poder.

El pueblo necesita objetivos nacionales y concretos de desarrollo socioeconómico. El pueblo necesita la unidad en torno a bases técnicas y racionales. El pueblo necesita un equipo de líderes cuya problemática sea esencialmente realista y adaptada a las circunstancias concretas colombianas. Líderes que sean capaces de abandonar todo elemento sentimental y tradicional que no esté justificado por la técnica. Líderes que sean capaces de prescindir de los elementos filosóficos y normativos, no en su vida personal ni en sus objetivos últimos, pero sí en cuanto esos representan elementos disociadores entre todos aquellos que buscan una acción concreta y científicamente justificada en favor de las mayorías y en favor del país. Líderes que sean capaces de prescindir de los esquemas teóricos importados y utilicen su capacidad en buscar los caminos colombianos, para una transformación definitiva y sólida de nuestras instituciones.

¿Tiene vigencia actual el Frente Unido de Camilo?

Colombia, el país que nos vio nacer, crecer y por el cual luchamos, requiere de cambios estructurales que toquen las raíces y transformen los males que nos agobian; las características  de los momentos vividos por Camilo y por quienes tuvieron la dicha o desdicha de padecer junto a nuestro insigne Líder Revolucionario, no han variado en lo fundamental; a excepción de algunos aspectos intrascendentes, la situación continua siendo la misma, inclusive, agravada en algunos de sus matices.

Las actuales circunstancias requieren, como bien lo dijo Camilo en su momento, de “un poder social capaz de darle base a un nuevo poder político”; también en su momento lo dijo e igualmente continua actualizado: “Las mayorías no tienen un aparato político apto para  tomar el poder”; de la misma manera enfatizo hasta el cansancio: “La clase popular no se considera representada por dirigentes de izquierda y cada vez mas desconfía de los elementos de las otras clases”.

Si analizamos desapasionadamente el panorama y las motivaciones a nuestro alrededor, las sentencias de Camilo para su momento, aun siguen golpeando nuestra realidad incuestionable; es exigente dejar de lado nuestros vanguardismos, nuestros sectarismos, nuestros yoismos colectivos de creernos el ombligo de la revolución; destaparnos ojos, oídos y mentes, para ponernos a trabajar denodadamente en esos elementos de trascendencias para comenzar a transformar la realidad que como martinete golpea nuestras conciencias.

Es exigente comenzar a construir un verdadero PODER SOCIAL que señale el norte hacia la construcción de ese nuevo PODER POLÍTICO, para que las mayorías comiencen a tener confianza y se sientan lideradas y representadas por las diferentes izquierdas que constituimos el arco iris político de la realidad colombiana; lo demás, es seguir navegando en los 52 años que nos precedieron. No estamos comenzando de cero; algo hay construido en este trasegar y ese algo, estamos obligados a ponerlo como capital para hacer realidad lo que nos proponemos hacer para que todo esto cambie de forma radical.


¡Por la unidad, la paz y la justicia para nuestros pueblos!

“Hay que a formar hábitos de organización y autogestión en las comunidades obreras y campesinas, pues la clase popular, cada vez más, debe confiar en sí misma y desconfiar de los elementos de las otras clases”.

“Es necesario que los intelectuales que quieran el bien de esta clase popular tomen conciencia de su responsabilidad en la coyuntura política y social del momento”.

“El pueblo necesita objetivos nacionales y concretos de desarrollo socioeconómico”.

“El pueblo necesita la unidad en torno a bases técnicas y racionales”.

“El pueblo necesita un equipo de líderes cuya problemática sea esencialmente realista y adaptada a las circunstancias concretas colombianas. Líderes que sean capaces de abandonar todo elemento sentimental y tradicional que no esté justificado por la técnica. Líderes que sean capaces de prescindir de los elementos filosóficos y normativos, no en su vida personal ni en sus objetivos últimos, pero sí en cuanto esos representan elementos disociadores entre todos aquellos que buscan una acción concreta y científicamente justificada. Líderes que sean capaces de prescindir de los esquemas teóricos importados y utilicen su capacidad en buscar los caminos colombianos, para una transformación definitiva y sólida de nuestras instituciones”.

Camilo vive…  51 años

Hablar o escribir sobre Camilo Torres Restrepo, es recrearse en el tiempo en un espacio de medio siglo de vida; 51 años que transcurren entre 1966, fecha de su caída en combate, hasta el próximo 2017. En este trascurrir de medio siglo ha acontecido un sinnúmero de hechos, Orlando Fals Borda cuando afirmo: “Si el pensamiento y la obra de Camilo tuvieron hechos históricos, políticos, económicos, sociales, que difícilmente se podrían resumir en pocas cuartillas de literatura; mas sin embargo, algo que se podría rememorar sin lugar e equívocos de todo el pensamiento de este trascendental líder, es la vigencia de sus postulados.

El tiempo y los acontecimientos no han podido desfigurar las ideas de Camilo, por el contrario cobran  actualidad, tal como cuando se le hallaba predicando en las plazas públicas, en los salones sindicales, en las universidades con profesores y estudiantes, en los recintos agrarios con los campesinos o en las barriadas populares.

De la misma manera como lo dijera en una oportunidad, uno de sus más consecuentes camaradas de acción, Orlando Fals Borda, cuando afirmó: “Si el pensamiento y la obra de Camilo tuvieron importancia en sus días y también sobre la continuidad hasta el momento actual, mi respuesta como testigo de esa época, es positiva”.

A Camilo le correspondió vivir en directo, pues nadie, ni literatura alguna se lo contó o narró, la experiencia cruda de los inicios de la violencia política institucional de toda la década del 40 que culmina inicialmente con el magnicidio del caudillo del Pueblo Jorge Eliecer Gaitán y tras él, el genocidio a su pueblo seguidor; pero antes, hubo de escuchar de cómo a los obreros de Las Bananeras del Magdalena, las fuerzas represivas de un ejército criminal y un gobierno oligárquico vende patria asesinaba cobardemente a indefensos trabajadores que solo reclamaban justicia social a una empresa de los EEUU de Norteamérica, la “United Fruit Company”.

Estos hechos marcan a Camilo desde entonces. Sus sentimientos antiimperialistas y anti oligárquico, a los cuales señalaba con mucho énfasis como enemigos de La Clase Popular, que viene padeciendo ancestralmente desde la  llegada del invasor europeo sin pausa alguna hasta nuestros días.

Frente a todos los engaños y padecimientos de las minorías opresoras y extranjerizantes, propone Camilo un Frente Unido del Pueblo, que aglutine en su seno a Los No Alineados, que en esencia son los pobres, los excluidos, los inconformes, los miserables, los abstencionistas, las mayorías, como Movimiento Político para la toma del poder.

Hizo Camilo del “Amor Eficaz” su plataforma de concientización hacia todas las instituciones de la sociedad para convertir en agitación y materialización las soluciones prácticas a los problemas acuciantes de las mayorías menesterosas del país; “Amor Eficaz” es: Servicio a los más necesitados, emancipación de los menesterosos, orientación hacia el pobre, soluciones materiales a las carencias de las injusticias sociales; un cambio de poder político para que las leyes hablen en favor de las mayorías; Que solamente se logrará el amor al prójimo mediante la revolución. Igualmente nos enseñó que “la fe pasiva no basta para acercarse a Dios; es imprescindible la caridad. Y la caridad significa, concretamente, vivir el sentimiento de la fraternidad humana…”.

“La caridad es servicio, y el medio más apropiado para servir es la ciencia. La razón natural nos dice que la ciencia tiene que tener como fin al hombre, concebido en toda su realidad. La ciencia no se puede concebir sino como servicio del hombre y de Dios, a través del hombre…”.

“Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado “la caridad”, no alcanza a dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni vestir a la mayoría de desnudos, ni enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías…”.

“No se sirve al prójimo regalándole zapatos viejos, ni dándole las migajas de comida que les sobran a los ricos. Se sirve al prójimo con una reforma agraria fundamental, con educación gratuita, con distribución racional de la riqueza, con igualdad de oportunidades para todos. Y como eso solo se consigue tomándose el poder, entonces, hay que hacer la revolución para tomarse el poder”.

Para Camilo, un elemento fundamental en su pensamiento, lo constituyó su esfuerzo por conciliar el Cristianismo con el Marxismo, impulsando un nuevo tipo de sociedad de carácter Socialista y cristiana, basado en la justa distribución de la riqueza; afirmando que: “Los Marxistas luchan por la nueva sociedad, y nosotros, los Cristianos, deberíamos estar luchando a su lado” y de paso asegurando que: “El día en que los Cristianos se unan a los Marxistas, la revolución se hará invencible”.

Camilo encuentra muchos elementos comunes a Marxistas y cristianos: tanto desde el punto de vista económico, social y político, como desde el punto de vista filosófico, por ser dos humanismos. Insistir en los puntos que nos unen y prescindir un poco de los que nos separan sería un gran aporte al futuro de la humanidad.

El pueblo no debe dejarse dividir entre cristianos y comunistas. Hay una tarea común prioritaria: la revolución. Aun en el caso de que un cambio de estructuras sea dirigido por Marxistas, los cristianos deben colaborar, teniendo en cuenta la obligación de evitar males mayores y de buscar el bien común.

No titubeó Camilo un solo instante en aseverar su antiimperialismo; en más de una oportunidad así lo expresó:

“Nuestros amigos serán los enemigos de los Estados Unidos porque en caso de una guerra contra nuestra oligarquía y la influencia extranjera, la norteamericana que predomina será nuestra enemiga por lo que nosotros seremos amigos de los enemigos de los Estados Unidos”.

“Creo yo, naturalmente, que para lograr la liberación de Colombia, como de Latinoamérica, como de los países del Tercer Mundo, es importante contar con los enemigos de nuestros enemigos”.

“Yo considero a los Estados Unidos como enemigos del pueblo colombiano, no el pueblo de los Estados Unidos, sino el sistema de los grandes de los Estados Unidos y el gobierno como un instrumento de los capitalistas norteamericanos”.

“Y por eso como sucedió cuando la Independencia de Colombia que los latinoamericanos tuvieron que unirse con los enemigos de España para luchar contra España, así, en esta época, nosotros tendremos que unimos con los enemigos de los Estados Unidos para luchar por nuestra liberación”.

Nos exigió que “el auténtico cristiano, debe ser intransigente contra la miseria, reconocer en todo hombre, cualquier derecho que le corresponda, no patrocinar el crimen, defender a todo ciudadano del atropello y la injusticia, sin distingo de credos u opiniones, promover la unión de todos los sectores de la sociedad, no dejar romper esa unión por los explotadores, rechazar toda represión injusta y toda tiranía, luchar por la elevación integral del hombre, comprometerse a fondo, con base en la justicia, sustituir los cuerpos colegiados inoperantes, por organismos populares eficaces en vista al bien de la comunidad, respaldar a los que luchan honradamente a favor del pueblo, no venderse a cambio de recompensa, gratificaciones, promesas y prebendas, rechazar todo imperialismo y cualquier tipo de colonialismo, luchar por una efectiva justicia social, realizar una auténtica democracia, luchar contra el hambre, no enredarnos en discutir si el alma es mortal o inmortal. Lo único que sabemos es que el hambre si es mortal”.

“Para tratar con el pueblo, sobre todo con los obreros y campesinos, se necesita ser honrado y diáfano. Tan diáfano, tan límpido, tan nítido como la luz que ilumina la esperanza de los pobres”.

“Es no permitir la explotación del hombre por el hombre. Es lograr educación para los hijos y acceso a la cultura para los económicamente imposibilitados”.

Un verdadero cristiano debe colaborar con todos aquellos revolucionarios que se proponen cambiar las actuales estructuras sociales injustas y opresoras.

“El cristiano, como tal, y si quiere serlo realmente y no sólo de palabra, debe participar activamente en los cambios”. También nos dijo Camilo que “un elemento esencial en un proceso revolucionario es la toma del poder por la clase popular, ya que a partir de ella vienen las realizaciones revolucionarias que deben ser preferencialmente sobre la propiedad de la tierra, la reforma urbana, la planificación integral de la economía, el establecimiento de relaciones internacionales con todos los países del mundo, la nacionalización de todas las fuentes de producción, de la banca, los transportes, los hospitales, los servicios de salud, así como otras reformas que sean indicadas por la técnica para favorecer las mayorías y no las minorías, como acontece hoy en día”.

“La revolución es indispensable porque ahora el poder se encuentra en manos de una minoría de más o menos cincuenta familias incapaces de afectar sus intereses por los de la mayoría, lo que significa que esta minoría posee también el control político, el de las elecciones, el de todos los medios y de todos los factores del poder, y que al derribarse, se ejecuta lo que considero una revolución: el cambio de la estructura del poder de manos de la oligarquía a manos de la clase popular”.

“Para la toma del poder político es necesario agotar todas las vías pacíficas y que la última palabra sobre el camino que hay que escoger no pertenece a la clase popular, ya que el pueblo, que constituye la mayoría, tiene derecho al poder”.

“Es necesario más bien preguntarle a la oligarquía cómo va a entregarlo; si lo hace de una manera pacífica, nosotros lo tomaremos igualmente de una manera pacífica, pero si no piensa entregarlo o lo piensa hacer violentamente nosotros lo tomaremos violentamente”.

“Mi convicción es la de que el pueblo tiene suficiente justificación para una vía violenta”.

Sobre el Socialismo nos dijo que “puede ser un sistema en el cual prevalezcan los intereses de la sociedad sobre los intereses del individuo. Puede ser un sistema en el cual la propiedad privada se organice en tal forma que corresponda a ese principio, es decir: “Que nunca se vaya a sacrificar a la sociedad por los individuos en particular, y por lo tanto, una organización económica, política y social con base en estos principios muy generales que tendrían sus aplicaciones técnicas de acuerdo con la coyuntura económica, social y política de cada país y de acuerdo con los recursos y con las características de cada pueblo.

Sobre Poder y Unidad Popular sostiene Camilo que: “es urgente que logremos que las mayorías se organicen, se unifiquen y puedan presionar para obtener las decisiones necesarias en favor de los intereses mayoritarios; que las mayorías se unifiquen, se organicen con objetivos concretos, y produzcan las decisiones, que conduzcan a una auténtica democracia”.

“Que ante la falta de cuadros técnicos preparados para organizar la sociedad, se requiere trabajar con los pocos cuadros técnicos que poseemos,  tratando de prepararlos en la práctica, con gente que tenga práctica, y aunque no tenga niveles académicos altos, creo que se puede ir construyendo un país, pero naturalmente, con gran énfasis en la educación a todos los niveles”.

 

 

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