De las noticias petroleras y los rumores del fin de la revolución

Por Gunter A. Hentschel

 

“¡EN LA MIRA! Maibort Petit: “Pdvsa es el centro de cuatro investigaciones federales paralelas en EEUU”, leí en las páginas de Internet, y me llegó por las redes sociales, y ya era obvio que los rumores que escuchaba desde hacía días, no eran del todo infundados. Algo pasa en la estatal petrolera. Algo que al mundo, o por lo menos al gringo, ya lo puso en alerta, y más allá, en plan de acción. Algo preocupaba a sectores de la economía y política norteamericana, quizá global, de modo que ya se buscaría tirar del freno de emergencia, antes de que el tren (PDVSA) descarrilara.

¿Qué es lo que pasa en PDVSA, en la nueva PDVSA socialista y, ahora, del pueblo?

Hace unas semanas, me enteré de numerosos despidos en La Campiña. Varios amigos de los tiempos de atrás, cuando había asesorado a un diputado y presidente de la Comisión Permanente de Petróleo y Energía” de la AN, entonces 100% rojo rojita, estaban afectados. De un momento al otro, sorpresivamente despedidos, y en todos los casos con la misma argumentación: “Usted tiene buenos estudios, experiencia, es sobrecalificado para su cargo aquí, ¿por qué no mejor busca un futuro en el extranjero, en dólares?…”. Todos los afectados, laboraban en posiciones importantes de la maquinaria administrativa y comercial, como ejecutivos de ventas, en el área de facturación y como analistas de mercado, etc. No es posible, estar sobrecalificado para tales tareas. No puede haber calificación de más para semejantes ocupaciones y toda la responsabilidad que implican. De hecho, nadie dispone ni de la preparación necesaria para poder garantizar éxito siempre, en cuanto de su responsabilidad laboral se trató. Su preparación y observaciones y conclusiones, realmente han sido garantes de la estabilidad empresarial y del éxito comercial, cuyos frutos en otros departamentos ajenos al ámbito petrolero han sido gastados; opositores dirían “mal gastado”. También leo, mientras escribo estas líneas de reflexión, una nota de prensa (Agencia Carabobeña de Noticias – ACN: “En 2017 PDVSA haría el aporte fiscal más bajo de los últimos años” En 2017 PDVSA haría el aporte fiscal más bajo de los últimos años, que refleja la caída del producto capital de PDVSA: “Este 2017 Petróleos de Venezuela haría el aporte fiscal más bajo en los últimos años al país solo con un 3,26% de los ingresos provenientes de la actividad petrolera”. Pero, mis conocidos no han sido despedidos por fracaso en sus puestos, sino por estar sobrecalificados para la ejecución de los mismos.

Algunos de ellos, últimamente habían criticado prácticas gerenciales que, así les pareció, pudiera haber sido adecuado para un consorcio capitalista que prepara la venta de partes no productivas de su conglomerado, buscando liberar capitales que, invertidos en otras áreas, llegarían a producir ganancias “outsourcing”, le dice la bemba gringa a estos procesos. Pero una empresa estatal respaldada por la nacionalización del tema de su ser, y más, bajo el gobierno de un Presidente Obrero de la República, no puede deshacerse de sus partes menos productivas (que parecen ser, en este caso, las áreas de explotación petrolera y de refinación, y no la importación de alimentos para su colocación en ventas populares a sobre precios subvencionados y adquiridos a dólar preferencial) o la siembra de maíz en los huertos ornamentales al lado del estacionamiento de una refinería, por ejemplo. PDVSA no puede realizar un outsourcing. Sólo pudiera transformar sus áreas menos productivas, o simplemente cerrar su operación, pero nunca pudiera rematarlas, siendo una empresa del Derecho público, garante de la nacionalización de las riquezas del subsuelo venezolano, y menos como empresa socialista, antiimperialista y bolivariana. ¿Estoy errado?…

Últimamente escuché hablar mucho de Enrique. No de Capriles Radonsky, sino Cisneros. Él suele ser representante del banco de los Rothschild en materias de negocios petroleros. Y de los intereses de un importante cliente de tal entidad financiera, que son los Rockefeller. Según escuché, visita con frecuencia a las oficinas en La Campiña, desde hace meses, donde se mueve como si fuese un directivo, solicitando documentos delicados y recibiéndolos como si nada. Parece que está conectado directamente con las impresiones que llevaron mis conocidos, de una preparación para la privatización, camuflada como creación de empresas mixtas con deudores de la estatal petrolera, a corto hasta mediano plazo; con el plan de un outsourcing, justamente.

Y otros rumores circulan, por diversas instituciones públicas, que hablan de que, al fin, Eulogio del Pino no sería ratificado para otro lapso de gestión como presidente de PDVSA, cuando ahora, en marzo, su cargo vencerá. Llegará una nueva presidenta al mando de la más importante industria nacional. En pocos días, así me lo silban los pajaritos donde voy, Delcy Rodríguez sería nombrada por el Presidente Obrero, como nueva máxima autoridad de la Nueva PDVSA. ¿Puede una persona, respetada profesional del Derecho con estudios en Londres y París, pero sin mayores experiencias en los temas petroleros y financieros, ser la persona adecuada para sacar a la empresa que, en buena parte, financia al Estado venezolano, de su profunda crisis que no permite ni mantener su ya muy reducido aporte fiscal? Con todo respeto ante una profesional en su área de capacitación y carrera; pero lo dudo.

PDVSA no requiere, en estos momentos, de un liderazgo que sepa defender sus intereses ante las estradas de un tribunal. Aunque, según Maibort Petit, eso pronto pudiera ser una situación emergente. PDVSA tampoco requiere de una representación más especializada en el parqué diplomático internacional. Ya la ciudadana Rodríguez, en su papel de Canciller de la República, y el propio Presidente de la República (Obrero), por lo común, acompañados por un ejército de colaboradores de variadas carteras ministeriales y empresas públicas, dedican más tiempo a la conducción de la OPEP y los recortes de producción con la finalidad de una elevación de los precios de crudo, que a la precaria situación alimentaria de la clase trabajadora nacional, o el deterioro del sector salud, o la corrupción y el burocratismo desbordados en todos los aspectos de la vida pública venezolana.

Lo que urge a PDVSA, es un administrador a su punta. Con apoyo ingeniero. O un ingeniero, con apoyo financiero. La empresa ha bajado en productividad en su campo de acción principal, a lo largo de años. Y se ha endeudado por encima de sus perspectivas y opciones. La empresa requiere de la recuperación de su fundamental explotación y refinamiento petrolero. Y la empresa urge de un plan de reestructuración de su deuda. Si no, la empresa va a entrar, pronto, en la zona cercana a la declaración de bancarrota. Aunque presentara cada día otros acuerdos gloriosos de alianzas estratégicas y futuros negocios con todas las grandes potencias del mundo industrial y del mundo petrolero. Simplemente, porque tiene que pagar sus deudas acumuladas y cada vez produce menos para eso, y no para siempre, va a ser posible que el gasto del servicio de la deuda se haga con los costos de un abastecimiento alimentario y médico-farmacéutico en un país que ya conoce al hambre y la mengua.

¿Hasta cuando los cargos van a ser ocupados con vistas a necesidades políticas de una inquebrantable Voluntad de Poder, en vez de aplicarse, ante la crisis real existente, algo de pragmatismo económico; por lo menos temporalmente?

Pero un nombramiento de nuestra flamante viajera diplomática de los últimos tiempos, sí pudiera ser comprensible, si la teoría del “outsourcing” no fuese tan impensable. Y no lo es. Es, hipotéticamente hablado, absolutamente posible que una gira diplomática de la cancillería o de la presidencia, en un país que fuera de conducción neoliberal y donde enormes contingentes de empresarios transnacionales acostumbran a viajar acompañando las delegaciones diplomáticas, con cuya asistencia suelen negociar proyectos de inversión bilaterales, o buscando la colonización financiera del país visitado, o buscando la inversión en su país por medio de la sociedad entre capitales nacionales y foráneos, o de la asunción de activos nacionales por el capital foráneo. El último caso es el más frecuente, dado que puede surgir de la necesidad de otorgarle participación, activos o control en el marco de la economía nacional al interés foráneo. Es decir: otorgando concesiones a la competencia extranjera. Suele ser normal, en cuanto una nación que ya sufre de un balance comercial negativo, está en una crisis económico y/o fiscal, y ya no sabe de dónde parir las divisas para mantener las importaciones requeridas por concepto de la no producción o la subproducción nacional, por ejemplo, de rubros básicos. Entonces, se decide invitar a los rivales, hacer las paces y pedirles cacao.

Nosotros, la Venezuela Potencia de los micros institucionales multimillonarios que podemos disfrutar en la televisión, tanto en la pública como en el bloque de comerciales de la privada, seguramente no necesitamos cederles privilegios a capitalistas de otro lado. Somos una nación digna y soberana, en vías al socialismo. Sabemos llegar a organizarnos y volvernos productivos, por nuestro propio esfuerzo. No dudamos en brindar sacrificios, si fuese necesario, ya que luego triunfaremos. Así lo escuchamos, leemos, vemos y hasta olemos y saboreamos en cada momento de nuestra cotidianidad. (Por cierto, si la crisis fuese tan aguda como la sentimos cuando hacemos la cola durante horas e igualmente regresamos a casa sin los productos anhelados -sea porque se agotaron antes de llegar nuestro turno, o porque no tuvimos cómo pagar los precios nuevamente subidos- seguro nadie malgastaría presupuestos públicos en tanta propaganda, en vez de traer, al menos, un contenedor más de leche o de antibióticos).

Claro, solamente si la escuálida MUD tuviese la razón, y la tuviesen Maibort Petit y el Nuevo Heraldo en Miami, y la Poleo, y CNN/CNÑ, entonces se entendería, por qué la viajera diplomática de muchas giras en la causa petrolera -siempre acompañada por petroleros estatales, petroleros privados contratistas de la estatal, así como de personajes ajenos, por ejemplo Enrique Cisneros- ahora podría encabezar a la PDVSA (que es del Pueblo; para no olvidarlo) llegada al botadero, casi. Porque entonces, sólo un outsourcing pudiera brindarle a PDVSA acceso a capitales frescos, aunque limitados, para que la empresa pudiera o incrementar su aporte fiscal o limitar su dependencia del fisco y del BCV, en cuanto requiere ayuda para poder cumplir el servicio de su deuda; tarea que se le hace más difícil cada vez. Entonces, y solamente entonces, un gobierno irresponsable, pudiese recurrir a la idea de un, además anticonstitucional, outsourcing de partes de la petrolera estatal, para así obtener capitales frescos y, temporalmente, mantenerse a flote en medio de una crisis existencial. Y entonces, la canciller con millas de viajera por países petroleros, sería la candidata perfecta al cargo de la presidencia de PDVSA.

¿Y no nos hace falta una continuidad en el ámbito diplomático, justo ahora cuando la ONU, por fin, ha nombrado un nuevo encargado de la intermediación nuestra con Guayana por la causa del Esequibo? Espero no tener que ver pronto la noticia de Delcy Rodríguez como sucesora de Eulogio del Pino, en la presidencia de PDVSA.

Otros rumores de los últimos días dicen que el monstruo de Ramo Verde, aunque sus familiares lamentan no siempre poderle visitar, tampoco tiene que pasarla en soledad en su celda, dado que pudiese haber otras visitas para él. En especial, personas rusas y chinas, que pudieran haber frecuentado su cautiverio en las últimas semanas, y allá él les asegurase que las deudas venezolanas a su favor serían respetadas, después de un cambio en la presidencia en febrero de 2019. También se oye que Nicolás Maduro, nuestro Presidente Obrero, se ha cansado de las presiones y que pudiera estar evaluando su retiro mediante la renuncia, y que por eso nombra a un Tareck El Aissami como su vicepresidente, para buscar, con el apoyo diplomático ruso y chino, exilio en alguna nación petrolera asiática o africana. Y, en un tal caso, dejaría así la conducción del país en manos de un camarada aprobado. Y por eso, y no por sus pecados personales, EEUU le atacó a Tareck, tal como pasó, para impedir que Nicolás se fuera… ¿Sería por el temor de que se iría sin primero cumplir con el outsourcing de PDVSA, seguramente muy bien visto por los deudores alrededor del globo terráqueo?

¡Por una Venezuela soberana!, ¡por una solución nacionalista y progresista y, simplemente, por la supervivencia de este pueblo!… Esperemos que ni sean veraces estos rumores que en los últimos días escuché, ni que las acusaciones contra nuestro nuevo y chispeante vicepresidente de la República sean ciertas, ni que fuesen necesarias las medidas neoliberales para el ámbito petrolero, ni siquiera para salvar, al menos, parte de la empresa estatal más importante, ni para salvar el Poder de un Presidente Obrero expuesto a la guerra económica y mediática por defender nuestra dignidad como pueblo soberano (aunque hambriento).

 

 

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