El chavismo gobierno lleva en sí la contradicción letal

En portada: Visita al Parque Eólico de La Guajira por parte de las comunidades Wayuu del Socuy y el movimiento ecologista del Zulia

 

Por Sociedad Homo et Natura

 

Desde la óptica de los movimientos sociales, el grupo de gobierno chavista lleva en sí el germen de su fin, la fuerza latente de su destrucción. Si ha subsistido en gran parte se debe a que la fuerza política de los partidos de oposición está imposibilitada de atacar su debilidad letal. Están maniatados porque esta contradicción forma parte de su esencia política y de sus intereses de clase mundial capitalista, y la otra parte, buena desde la óptica popular, no la pueden develar porque se le ve su grotesco carácter de clase.

Por esta razón no prospera la oposición de derecha en la República Bolivariana de Venezuela, por esto muta al fascismo, a la violencia ciega contra el pueblo; al perder su carácter patriótico opta por entregarle a la derecha imperial mundial el país donde nacieron con el compromiso que luego le permitan “dirigir” un gobierno tutelado, tal como hizo la oligarquía colombiana santandereana ante el avance y la eminente toma del gobierno por la insurgencia guerrillera, tal como ocurrió exitosamente décadas antes en la Cuba de Fidel.

La alianza del gobierno chavista con el gran capital mundial se detecta con claridad en lo que denomina “motor minero” o política energética y el despliegue de infraestructura y leyes blandas. Dicha política letal la esconden, al igual que los gobiernos de Correa y Evo, en que estas riquezas están allí, y son vendidas no solo a los capitales norteamericanos, sino a todos los capitales mundiales existentes. Y esta política lleva a los hombres de Chávez a no cumplir con el protocolo de Kioto y hoy con los acuerdos de París, a vender a pedazos su soberanía de la patria, los espacios de bosques, las aguas de los ríos y del Lago de Maracaibo, la biodiversidad toda. Y lo más grave permitir por su cuestionada política etnocida a pueblos y comunidades indígenas enteras a ser devorados por la vorágine infernal de la minería ilegal o legal. Esto hace al Gobierno de Maduro practicante de la denominada “etnofagia” de que nos habla el investigador Díaz Polanco. Y este complejo banquete “etnofágico” lo sazona con los grandes capitales europeos, norteamericanos, rusos, chinos o sauditas. Por esta razón, están imposibilitados los partidos de oposición venezolana a atacar en serio esta política depredadora etnocida de Maduro. Allí no hacen política, no tendrían apoyo alguno, menos financiamiento.

Sólo el pueblo organizado, las organizaciones sociales están aptas para asumir estas luchas en la patria de Bolívar y Sabino, en América y el mundo, por esto la necesidad de su fortalecimiento y autonomía.

Lo anterior es una parte de la faz oscura del gobierno chavista, tampoco pueden atacar su populismo, porque su propuesta es de corte neoliberal imperial y allí los haría más odiosos ante los ojos del pueblo y las organizaciones sociales de base. No pueden llegar a fondo de la política populista del gobierno chavista y desenmascarar que se trata de una refinada manipulación, de una elaboración de frases vacías, sin referente alguno que le lleva a halar de un “poder popular” “auto gobernante”, pero a simple vista se detecta que se trata de la construcción de un movimiento social tutelado, controlado, incluso de los que forman el proceso constituyente 2017. Los líderes de la oposición no pueden hacerlo porque no tienen moral, ellos hacen lo mismo desde el fascismo y el terrorismo.

El extractivismo

Genera descontento y movilización.

El extractivismo es una latente política anti popular, movilizadora, de calle, generadora de contradicciones en la relación pueblo gobierno. El extractivismo la cuestiona una parte de sectores universitarios, intelectuales, científicos, los movimientos sociales ecologistas, indígenas y campesinos afectados, no pasados al bando minero a estas alturas del devenir histórico.

Es apátrida porque te destruye la casa, el hábitat, te desarraiga; te elimina los suelos, el agua y todos los seres vivos de manera irreversible. Te deja sólo por lo tanto en la faz de la tierra donde vives o naciste, te deshumaniza, más cuando va asociada a delincuencia, “pranes”, prostitución, enfermedades y droga como en el sur del país. Te deja destrucción a cambio de una divisas que la mayoría de las veces se utiliza para palear daños mayores. Estos hombres y mujeres del estado gobierno chavista sin pedirle permiso (poder popular) te incluyen en una dinámica mundial capitalista de dependencia, dadora de materia prima barata que sólo ellos transforman y los enriquecen.

Y esta política no la cuestionan los partidos de la oposición porque antes (4ta. República) era su política necesaria para la acumulación de capital. Es el desarrollo de los capitales especulativos, las inversiones en los combustibles fósiles y los minerales el sustento del capitalismo mundial, el quid de su política expansionista guerrerista. La llamada izquierda y derecha son exactamente en este punto vendedores de la patria, del país.

La IIRSA

La Integración de la Infraestructura Regional Sur Americana (IIRSA) fue diseñada por los llamados gobiernos progresistas del continente para facilitar la salida de todas las materias primas existentes en el continente a los mercados de los países “desarrollados”. La IIRSA es la otra cara complementaria del ALCA. Es un ALCA que hoy está montando los Estados Unidos y otras potencias desde la Alianza del Pacífico, con otros países como Brasil y con el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela a través de los acuerdos mineros firmados por el Presidente Maduro.

La IIRSA es la intervención descomunal de toda la geografía continental, país por país; es la intervención más violenta a la Amazonía, la transformación de los grandes ríos en hidrovías, los lagos en lagopistas, el corte en rebanada por carreteras de la gran Cordillera de los Andes buscando los mercados del Pacífico, los modernos puertos y aeropuertos, los enormes túneles, los puentes, las vías ferroviarias, los grandes gasoductos y oleoductos atravesando a lo largo y a los ancho el continente sur americano, etc., etc. Nuestro país será una especie de enorme plataforma de salida al Mar Caribe buscando desde Colombia por el Eje Andino (Eje Occidental) y el Merco Sur (Eje Oriental) desde Brasil los mercados del sureste de los Estados Unidos y Europa.

Pareciera que hubiese un espíritu de la historia que permitiese colocar en estos países gobiernos populistas dadores de dádivas a los pueblos para que les otorgaran a través de un espejismo de bienestar estas megas destructoras infraestructuras violadoras de soberanías. Sin Chávez, Lula, Evo, Kisner, entre otros (hasta el paramilitar Uribe Vélez se hizo pasar por amigo de Chávez), hasta Chávez le solía llamar con toda seriedad y respeto “mi amigo Uribe”, por esta razón un día lo titulamos en la web Soberanía.info en un artículo “el procónsul del imperio”; los dirigentes y los pueblos no hubiesen permitido esta intervención a la soberanía y los recursos. En Venezuela fue destacado el papel de Giordani y Rodríguez Araque.

Los ricos son más ricos

En verdad estos gobiernos progresistas fueron más amigables y comunicativos con los pobres y el pueblo en general, en especial con la clase media y los empresarios, quienes tuvieron toda la facilidad de hacerse más ricos, la renta petrolera estaba en su apogeo, campeaba la corrupción y los ricos se hicieron más ricos. Y hoy están como antes, igual robando, sólo que no quieren que otros los hagan ricos, sino que ellos mismos se hagan ricos como cuando gobernaban con AD y Copey.

Los movimientos sociales no gobiernan, son utilizados

Todos los ministerios son del poder popular, pero en verdad no gobiernan las organizaciones sociales, no existen mecanismos para que se le transfiera al pueblo y a sus organizaciones instancias de poder, ni de cogobierno; existe sí un poder vertical emanado de la presidencia y su consejo de ministros. No hay democracia participativa ni protagónica. No se discute el modelo de desarrollo, la corrupción, la militarización del Estado, ni el modelo socialista de educación, de salud, de derechos de los pueblos indígenas. Los llamados a diálogos, la relación y la preocupación se da entre Gobierno y partidos de la oposición, le comunicación que queremos no se discute, el modelo extractivista menos.

Toda iniciativa del Gobierno con las organizaciones sociales es tutelada y controlada por los monitores gubernamentales, de un andamiaje burocrático jurídico administrativo que termina cosificándote y metiéndote en una red de controles como el CLAP o el Carnet de la Patria. Las llamadas consultas sirven muchas veces es para saber tu opinión o visualizar hasta dónde el pueblo asume su política sobre derechos humanos, ambientales, o meramente sirve para cubrir con un requisito exigido por la Naciones Unidas u otro organismo internacional.

La verdadera contradicción está, por una parte, entre el pueblo y sus organizaciones de bases y, por otra, en el Gobierno centralizado militarizado vertical. Este debate no se ha podido desarrollar, pues siempre está puesta la atención en las cacareadas intenciones desestabilizadoras y golpistas de los partidos de oposición. Este debate se ha dado por goteo. Y en este devenir el Gobierno separa entre ellos y nosotros, y descalifica con epítetos y sofismas, de frases acuñadas por los cubanos “contra revolucionarios”, “agentes de la CIA”, etc., etc. No hay debate de fondo. El chavismo gobierno no discute con el país, menos con las organizaciones sociales populares, les habla por los medios de comunicación. Sólo conversa o invita a conversar a los partidos de oposición.

El debate de estas contradicciones en sí daría con el quiebre del chavismo. Al discutirse se desmoronaría, o daría paso a una verdadera democracia participativa y protagónica del pueblo. Entraríamos en la Revolución.

 

 

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