En el Ateneo Popular de Los Chaguaramos: Hacia el Observatorio de Ecología Política en Venezuela

Esta tarde del 13, el encuentro fue en el Ateneo Popular de Los Chaguaramos, en su tercera edición, con Lusbi Portillo, de la Sociedad Homo et Natura, y Emiliano Terán Mantovani, para hablar tanto de “Los dos Arcos Mineros”, ubicados en las cuencas de Maracaibo y el Orinoco, (Entregan el Orinoco y la Sierra de Perijá a los capitales mundiales energético-mineros) como de la génesis y situación del ambientalismo en Venezuela, de sus retos de lucha y desafíos comunicacionales y orgánicos.

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Con “Los ecologismos populares en Venezuela” se ha abierto un espacio de encuentro para dar a conocer y articular las experiencias de las luchas ambientales que se están desarrollando en el país y donde además los distintos sujetos incorporan la ecología como elemento para la construcción de “otra política”.

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Lusbi planteó, centralmente, cómo el agua de toda la región occidental se verá cada vez más afectada, y en amenaza de desaparecer, mientras sigan los operadores del carbón (comandados por su procónsul, el actual gobernador del Zulia, Arias Cárdenas), ideando, a partir de su explotación, un “desarrollo” que de realizarse significaría más bien un gran atraso.

Estos operadores del capital intentan atraer empresas e inversionistas con el fin de reabrir o explotar nuevas minas de carbón ubicadas tanto en territorios Wayuu, Yukpa y Barí, como debajo de los ríos (caso río Socuy), hasta llegar a Lobatera, en el estado Táchira. El atraso para esta región significa además seguir insistiendo en la construcción de Carboeléctricas, cuando Venezuela cuenta con suficientes fuentes no fósiles para el desarrollo de las energías renovables.

Para saber más sobre la situación de las energías renovables en Venezuela, de Alejandro López González: Burocratismo extractivista sabotea las energías renovables en Venezuela y El abandono de los proyectos de energías renovables en Venezuela.

Lo que hace falta en esa región es fortalecer la identidad y la cultura de los pueblos locales y comunidades (los pueblos indígenas, de campesinos y pesqueros), su inclusión nacional a partir de la defensa territorial, sembrar alimentos, desarrollar la pesca, impulsar la educación bilingüe, entre otras prácticas, y empezar a rescatar las cuencas, ya bastante deforestadas, de las que depende toda la biodiversidad y la vida de la región y por supuesto del país. Portillo denunció también la invasión del contrabando que busca arrinconar a aquellas comunidades que no quieren participar de la extracción de los bienes de nuestro territorio (El contrabando crece en el municipio Mara, estado Zulia).

La explotación de carbón no es un elemento necesario para nuestra economía. Aparte, el carbón, localizado en Venezuela, representa muy poco en reservas, al compararlas con las de otros países del continente y planeta. Sin embargo, existe toda una infraestructura continental planificada a partir de la IIRSA, dispuesta a utilizar toda esa región de Venezuela, superponiéndose de manera impositiva sobre otras territorialidades, para dejarla como zona de tránsito del carbón proveniente de su explotación al sur de Colombia, y para su comercialización, con lo cual el Zulia, la región fronteriza, el Estuario de Maracaibo, junto a otros territorios, estados y comunidades locales se convierten en una “zona de sacrificio” y en un claro ejemplo de pérdida de soberanía.

Este plan además contempla la construcción de un puerto de aguas profundas, el llamado Puerto Bolívar (para saber más sobre la génesis de este plan: Puerto Bolívar: pasado y presente, que se ha intentado reciclar de manera continua, a través de su operador principal, Luis Soto Luzardo, quien ha recorrido los gobiernos burocráticos de la IV y de la V para que alguno lo ejecute), en el Golfo, es decir a la entrada del Estuario, y que en su versión actual, se ramifica en varios puertos, entre ellos, quedaría uno exclusivo para el carbón (Puerto Pararú).

Estos proyectos se sustentan “pseudocientíficamente” y tecnocráticamente (programa Mike3) en la salinización como supuesto problema central del Estuario (Lago de Maracaibo), para justificar el cierre del canal de navegación y con él la construcción de los puertos (No es Salvar el Lago, lo que quieren es construir un puerto Post Panamá en el Zulia: Puerto Bolívar, así como una propuesta económica extractivista, que arrasaría con territorios y comunidades, dejando por fuera la recomposición de la cuenca. Un hecho que mide la poca conciencia que todos estos operadores tienen acerca de la situación planetaria en la actualidad, que pide con urgencia preservar las pocas reservas de aguas dulces que nos quedan.

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En su turno, Emiliano Terán introdujo algunas reflexiones sobre el Arco Minero del Orinoco en las que hizo mención a una “Segunda fase histórica del extractivismo en Venezuela” (la primera es la del petróleo), que implicaría una nueva disposición territorial en donde una serie de “arcos” y “fajas” son convertidos en “zonas económicas especiales”, y en donde no se contempla o ni siquiera se menciona el tema ambiental o se incluye la participación directa de las comunidades que habitan esos territorios, algunas en contra y otras a favor de la minería (ver también El Arco Minero del Orinoco: encrucijada en la Revolución Bolivariana).

Terán habló además de la necesidad de localizar y debatir esa visión del ambientalismo proveniente de EEUU, que caló en una parte de la izquierda venezolana, y en la que el ambientalismo pasó a ser visto como un área aparte de otras áreas, superficial y ajena a la lucha de clases, a pesar de que los conflictos socioambientales atraviesan transversalmente todas las luchas como parte de la conciencia y crítica directa a la destrucción y explotación, al capitalismo de extracción y a la relación ser humano-naturaleza. Y es que hoy más que nunca las luchas sociales están siendo atravesadas por elementos tales como la apropiación de las fuentes vitales o el robo de los bienes comunes. Por ello, es una tarea impostergable la generación de otra economía, de otra política y, por lo tanto, de una nueva vida.

La otra cuestión fundamental que destacó fue la importancia de hacer visibles los conflictos socioambientales que atravesamos en el país y poder articular a nivel nacional todas las luchas que incluyen a los sujetos urbanos y las ciudades, donde los conflictos por el agua, por mencionar un problema principal, son cada vez más determinantes. Para cubrir todos estos objetivos se abrirá el portal: Observatorio de Ecología política en Venezuela. Allí, uno de los elementos clave será producir enlaces con aquellas comunidades y territorios que estén pasando por conflictos socioambientales y necesiten establecer espacios de articulación y lucha.

En las participaciones también se mencionaron aspectos como el problema de la basura en las ciudades, la biopiratería, los imaginarios urbanos montados sobre la invisibilidad de la relación ser humano-naturaleza, de las ciudades como entramados funcionales a la supervivencia y violencia, y no como lugares de vida, de la relación e interconexión que existe entre todos los territorios que comparten las mismas fuentes vitales y que por lo tanto no se pueden diseminar o fragmentar en las mismas líneas geográficas que trazan los capitales.

Por último, en esta convocatoria a participar activamente, hará parte también la primera red social venezolana Manifies.to, que ha abierto un espacio “para la crítica y los aportes”, los debates y la divulgación de las informaciones. Para ingresar: Inscripción en la red Manifies.to.

 

 

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