Érase una vez un bravo pueblo…

Por Gunter A. Hentschel

 

En Rumania, cientos de miles de ciudadanos han salido a las calles, a protestar de una manera pacífica, pero eficiente, contra el gobierno liderado por el primer ministro Emil Boc. Su gobierno había participado en la iniciativa de una reforma de la ley anticorrupción, la cual hubiera amnistiado a políticos sentenciados por desfalcos de montos inferiores a 40 mil euros y todo un catálogo de delitos menores hubiese quedado impune para el futuro. El pueblo salió a las calles, a protestar, y el gobierno se echó para atrás. Ya no se va a presentar el proyecto de reforma de ley ante el parlamento. Un bravo pueblo triunfó.

En Rumania, un gobierno reclinó en su plan político, después de que cientos de miles de ciudadanos habían salido a las calles, a protestar de una manera pacífica, pero eficiente, contra el gobierno liderado por el primer ministro Emil Boc. Al rectificar el gobierno, la gente no regresaba a su casa, a su cotidianeidad. La gente sigue en la calle. La gente dice, que el gobierno, al querer brindar impunidad a los corruptos, ha perdido toda legitimidad y Boc y todo su gabinete, deben renunciar.

Cada día es más la gente en las calles de la capital y las ciudades y los pueblos del interior. No quieren corrupción y no permiten impunidad. Nadie les llamó a salir y a protestar. Simplemente, decidieron reclamar cuando pensaron que había que reclamar. La poderosa oposición rumana no convocó a ninguna marcha o concentración. Ni pudo. Eran cómplices en el cuestionado proyecto de reformar la ley anticorrupción. La gente ahora exige, que también los parlamentarios deben renunciar. Quieren elecciones generales, parece, para salirse de una vez por todas de las mafias políticas. Y nadie tuvo que ordenarles querer elegir. Sólo lo hicieron, cuando les pareció que, hacerle caso a cualquier bando político, por igual les llevaba a perder su derecho como ciudadanos soberanos ante una clase política de cultura mafiosa.

En esta Tierra, en otro país, se dice que unas elecciones generales harían falta para salvar al país. La gente salió a la calle. No cientos de miles, sino millones. No habían salido espontáneamente como los rumanos. Habían sido convocados por una oposición nada poderosa. Habían esperado la convocatoria, tímidos y temerosos ante un gobierno mafioso. Nadie quiso ser el primero en salir a la calle. Todos temían quedarse sólo en la calle, si saldrían de primero. Cuando salían, los políticos les cantaban “Gloria al Bravo Pueblo” y los mandaron a volver a casa. Ya no salen más, ni cuando les convocan de nuevo. Y los políticos mafiosos, en complicidad, hacen su agosto y celebran su impunidad.

¡Gloria al Bravo Pueblo. Que viva la Patria!

Nota final: Un bando contra el otro no debe salir a la calle. Nunca. Eso sería fascismo, como en tiempos de Mussolini, de Hitler, de Franco… En eso se había mutado el marxismo-leninismo bajo Stalin. Y en eso resultó, el régimen de Nicolae Ceaușescu; a pesar de que se había iniciado como respuesta izquierdista a la dictadura militar misma fascista de Ion Antonescus. Pero todos juntos contra el abuso y por los derechos, eso sí sería un asunto bravo y glorioso. Eso sí sería siempre una lucha popular, socialista y libertadora, en cuanto un gobierno haya escogido el camino de la corrupción. Porque corrupción es traición al pueblo; a favor de la oligarquía tradicional o de nuevas oligarquías nacidas de la conducta mafiosa. Y este tipo de traición al pueblo, siempre es fascista. Fascismo es la alianza de un gobierno mafioso con los intereses de las oligarquías, camuflada de proyecto progresista, seudosocialista. Y contra la traición fascista, un pueblo siempre debe rebelarse; o terminaría siendo un pueblo esclavizado. Un pueblo sólo tiene un gobierno tan bueno, como el pueblo le exige al gobierno que debiera ser este. Y derechos, sólo tiene quien por sus derechos ha luchado. Eso lo dijo Willy Brandt. Y Leonid Brézhnev, el líder de la URSS durante 18 años, llamó al canciller alemán Brandt, “el último gran socialista de la historia”.

¡Un pueblo unido jamás será vencido! – ¡Hasta la victoria siempre!

 

 

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