Hablemos de violencia II – ¿Qué interpretación tienen para ti los hechos de violencia contra el gobierno de Nicolás Maduro?

Por Ricardo González / Ilustraciones: Ricardo González

 

Para responder a tu pregunta no puedo dejar por fuera la imagen que arrastro sobre los más recientes eventos de calle. Una mujer no mayor de 22 años, que cubre su rostro con la bandera, toma una bomba lacrimógena que devuelve a su adversario; foto de un valor heroico que engancharía a cualquiera o, en última instancia, capaz de generar emociones de calle al espíritu de choque de todo sujeto dispuesto a enfrentar el Estado.

La lucha de esta chica debe estar muy distante de la lucha de Sabino, por darte un ejemplo. Lo más probable es que ni siquiera ella sepa quién es… Esta chica está separada de algunas representaciones de calle en materia social. Pero ella representa a una generación que expone sus diferencias.

Y este punto es importante: cada lucha tiene su carga histórica… No se le puede reprochar a la adolescencia los errores del pasado, por el contrario, ella está en su pleno derecho de golpear a los responsables por toda la realidad que hoy nos abruma.

Ninguna lucha de calle entrará en contradicción. Todo sujeto está en su pleno derecho de proteger su identidad cuando de protesta se trata y, mucho más, cuando es el Estado tu adversario en el campo de la lucha frontal. La calle será espacio natural de choque, de reclamo… y todo lo que nazca de ella, no pude ser motivo de censura.

La contradicción está en el Estado y el Gobierno, no en la lucha de calle (…). Todos somos herederos de la Renta, y esta es la base y razón del conflicto.

Si el problema es la renta, ¿por qué no todos los jóvenes del país se suman a la lucha?

Si pudiera estrechar la mano de la chica y compartir un café, una reflexión obligada le extendería si de confrontación se trata.

Guardando un margen de respeto al impulso propio de su juventud, es inevitable señalar, que no se combate al Estado –y todo lo que represente– por un mero deseo de restituir el concepto de –Orden Institucional– y mucho menos cuando la base fundacional de esta estructura gravita en el caos administrativo. Es decir, el Estado requiere de la violencia directa en su relación con el sujeto social y de la violencia de esta niña para justificar su existencia. He ahí, el punto de inflexión entre la capucha de esta joven vr. la capucha de esa otra juventud que está al margen de un conflicto entre dos partes que hacen vida común por la disputa del control del Estado.

¡Tal vez no ella!, pero lo que se encuentra detrás de todo aquello que impulsa su rabia, tiene como fin generar las condiciones necesarias para forzar la transferencia de poder hacia un nuevo gestor de lo que pueda llamarse renta petrolera, y restituir lo propio y representativo de la clase media, de aquella Venezuela-rentista, serán las banderas necesarias para recibir el aval justo y obligatorio en la fundación de una Sexta República. En tal sentido, hacer actividad viva en el conflicto de calle se ha convertido en un juego trancado, para un sector de la juventud, aun siendo esta también heredera …

Las razones de lucha entre esta chica y tu, son opuestas (…) desde tu punto de vista. Pero, ¿si tomaras la decisión de salir y confrontar el Estado, cuales serían tus razones?

Siento curiosidad por conocer las ideas que gravitan en la mente de esta joven, pero seguro, el contexto actual dejará para ambos poco margen de contacto. Dos puntos de vista y un factor común, a pesar de la distancia, la lucha por el pan–, en la foto, está bien ilustrada.

Mi causa daría inicio por marcar distancia ante una dirigencia que poco hace o nada para el bien común. La relación del Estado y su principal socio: un factor de la MUD es la primera caracterización que hay que hacer pública. Que todo el mundo comprenda cuáles son los intereses que están detrás de todo este juego truculento; compréndase que no habrá ninguna variable posible si Julio Borges, por dar un ejemplo, llegase al poder. La categoría de maquila a la que estamos siendo sometidos en el orden económico, no es un mero accidente a causa de unas malas decisiones. Abaratar la mano de obra y utilizar el hambre como instrumento de control de masas, son las dos variables con un margen de beneficio muy rentable y que los socios no están dispuestos a dejar. Comprender este punto, debe ser el lugar de partida –y común– entre la lucha de la chica y mi lucha. Cuando se confronta al Estado se confronta tanto al Psuv como a la Mud, ¡son la misma vaina!, porque guardan los mismos intereses económicos. Son ellos quienes se apropiaron de una herencia colectiva que daba para todos, que era el combustible necesario para emprender las base de una gran nación –se lo llevaron todo– (…).

Entonces sabiendo que te robaron todo tu futuro, la violencia es necesaria

La confrontación es una condición siempre en estado de desigualdad cuando es el Estado con quien se choca. Este y su dirigencia hacen de forma pública un verbo violento: hacer entrega de unos Kalashnikov a su partidarios”. Por primera vez tenemos la oportunidad de advertir cómo el poder del gobierno devela la intención de violencia contra la integridad de quien le cuestiona a lo interno, o sea, de quien le protesta. Esto quiere decir, que toda acción de calle organizada, y no puede ser menos, será señalada de terrorismo o traición a la patria. No son palabras nuevas, ya Acción Democrática con Rómulo B. al frente, expuso ideas similares. Es lo común de este gobierno con el pasado, por eso, la relación entre Estado y sociedad aún se mantiene.

Ninguno de los dos, el Psuv y la Mud, en su acción fratricida, tienen como objeto desentramar el Poder-Estatal y redistribuir las fuerzas productivas al margen de la administración del gobierno para dar origen a un sujeto libre, donde todas las virtudes se puedan extender sin control o chantaje administrativo por el burócrata.

Las fricciones que hoy están presentes son administradas por organizaciones que tienen un mismo objetivo. Por eso, la protesta muestra algunas caracterizaciones que revelan el interés de clase y los objetivos económicos y políticos de aquellos que buscan asumir la vanguardia de calle.

Un ejemplo es la chica con capucha, incapaz de maltratar la portada de cualquier Banca privada o pública y mucho menos la vitrina de algún local en el centro comercial. Es la postura que nosotros asumimos cuando de lucha se trata –Golpear la Propiedad– por ser el espacio de representación de las organizaciones que están detrás del conflicto de calle y el verdadero responsable del presente, pero eso incluye al Estado. No descarto, que en las protestas exista una enorme población que poca relación pueda tener con algunos intereses comerciales o Bancarios. Porque cuando se trata de hambre, la lucha se hace común y la violencia en el marco de un estado de defensa es necesaria, más, cuando tu adversario el Estado, te amenaza con una Kalashnikov.

¿Entonces podemos decir que los saqueos ocurridos en el Valle son el pueblo en revolución?

El vandalismo hace de la suya y este punto incluye a los cuerpos de seguridad. El saqueo nocturno, al margen del choque de calle, es denunciado por vecinos donde el protagonista y co-autor de lo ocurrido (el valle) son la policía y la guardia (otro ejemplo que dejo para mostrar el desmarque que hacemos en este conflicto).

Saqueo es lo que lleva a cabo un policía y este gobierno con las riquezas naturales, salarios y ahorros. Nosotros, hablamos de control y distribución organizada de presentarse el caso.

El abasto es una propiedad, pero poco tiene que ver con la fachada de un Banco. Cuando hablamos de golpear la propiedad es porque nos enfrentamos en nuestro justo derecho a la defensa, a la desobediencia del acatamiento del amo que nos tiene en condiciones de esclavitud moderna. El modelo económico solo responde a los intereses de las grandes corporaciones y empresas de importación de alimentos; los saqueadores más grandes en nuestra historia tienen nombre y apellido: Boliburguesía-Psuv y burguesía mantuana-Mud –son socios–.

Por eso, de salir a la calle, golpearemos con fuerza a un Estado y su Privado, por generar los escenarios materiales y existenciales de maquila y pauperización en las que nos vemos hoy sometidos. Así el golpe, es un acto de liberación contra un amo déspota que solo busca en su beneficio material administrar la miseria (el Clap).

“Para dejar claro algunos puntos, nuestra acción de lucha no busca infringir por ningún motivo siquiera la vida de un agente de seguridad. Porque cuando hablamos de violencia necesaria hacemos referencia al cristal de una fachada. En materia jurídica, no se te puede acusar de violentar los derechos humanos cuando tu golpe no apunta a la integridad humana. La estructura no es representativa de los acuerdos en materia de protección y resguardo de la vida. Sería un contra sentido”. Lo que no es un absurdo, es, siendo Estado, dejar de utilizar la violencia contra un ser humano. De no ser así, sería, de parte del Estado, una contradicción. El Estado no sale a protestar –por nada–, él es poder y administrador de violencia.

¿Están dadas las condiciones para dar inicio a una guerra civil?

A la largo de este conflicto ha sido el Gobierno el único en hacer público estar bajo el asedio de una condición de guerra. Sus voceros y dirigentes se hacen eco de este verbo de forma ligera. Libros tales como “Escritos desde la guerra económica” recogen este concepto y hasta el presidente se acoge a esta idea. Nada más falso como la integridad moral de la familia de la primera “combatiente”. No se le puede atribuir a un conflicto de calle esta condición. Hablar de guerra son palabras mayores, y esta caracterización no está presente en las diferencias expuestas. El gobierno engancha a más de uno en esta imagen porque le genera renta política. Pero un conflicto como tal, maneja algunas variables tales como la polaridad-diametral, que no se debe confundir con estados propios de una sociedad que trata de exponer sus diferencias. La censura, la restricción de espacios y el maniqueísmo de algunas exposiciones son algunas caracterizaciones propias a una democracia con intereses de poder en reproches constantes y de forma pública. Por lo tanto, es un acto pecaminoso, salir a luchar por una de las partes que hacen eco de mensajes sentimentales para sacar provecho de la “hostilidad-salvaje” como acto de violencia (De la Guerra, p. 11).

Hay otros puntos importantes para comprender que lo presente son meras emociones encontradas y estas nunca nos darán origen a una guerra, “pero tiene una incidencia de menor y mayor grado en la duración del interés hostil” (p. 9).

Abusar de esta idea, “sentimiento hostil y la intención hostil” (p. 8) puede despertar hasta en las mejores sociedades, pasiones inflamadas de odio recíproco, sin caer en un estado de guerra formal, donde la bajas son el parte diario. Ejemplos como tal son múltiples, México es uno muy notable, donde 22 estudiantes son víctimas del poder Estadal sin ser razón de guerra civil. En consecuencia, lo mas difícil será recoger los daños y las pérdidas de vidas dejadas en un escenario con variables cero o nada, con un profundo desgaste emocional; con tasa de ganancia que suma a favor del Estado y un territorio que hace de su cultura la hostilidad como lenguaje de vida.

Aclárame algo, en tu parecer ¿cuál es entonces la razón que impulsa y asiste la magnitud de la protesta?

Una de las partes, o sea, los que tienen el control del Estado, desean perpetuarse en el derecho administrativo de la renta petrolera (…), eso es todo.

El Estado es quien administra el terrorismo con sus variables, según sea el espacio. Por eso en la lucha presente, debe extenderse un puente entre la chica, la población que le acompaña y esa otra juventud que aún no se suma. Lo que hay en común es mucho: el deseo de ser un territorio soberano y autosustentable son dos objetivos peligrosos para quien nos domina.

Las diferencias de valor se deben correr a un lado para dar inicio a lo común como grupo social. Los eventos así lo exigen, un estrechar de mano al margen del interés del partido debe ser una de las condiciones. Porque ahí es donde anida el gobierno las bases del poder como instrumento de control. Finalmente, déjame aclararte, cuando se enfrente a un Estado, que tiene como principio táctico la Intención Hostil. La única respuesta es la defensa necesaria. Y esto, implica orientar a la población a dejar de sentir culpa por salir a defender sus derechos.

 

la guerra es un acto de violencia y

no hay limite a la manifestación de esta violencia.”

Karl Von Clausewits.


Ver también:

Hablemos de violencia I – Imágenes del desnudamiento: Violencia, espectáculo y pulsión en la Venezuela contemporánea

 

La verdad violentada II: las salidas desde la distancia

 

La verdad violentada. Análisis comunicacional I: Gases lacrimógenos y manifestaciones

 

 

 

 

 

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