La distribución de la tierra en América Latina es la más desigual del mundo

Foto de portada: Chaktapa /Acusan al Gobierno de usar a los indígenas e irrespetar sus derechos

 

Por Sociedad Homo et Natura

 

Los ricos son ricos en América Latina porque asesinaron a los indígenas y campesinos para despojarlos de la tierra donde vivían, esto ha generado desde 1800 hasta hoy en día familias pobres, desplazadas, hacinamiento en centros poblados, enfermedades y hambre. Por esta razón se generaron las guerras pos independencias como en México, Venezuela, entre otros, y de movimientos armados guerrilleros como en Colombia, por nombrar el caso más emblemático.

Dice la FAO

Llama la FAO “a los países de la región a mejorar la gobernanza de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques para erradicar el hambre.”

El informe del 5 de Mayo de 2017 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura-FAO titulado “América Latina y el Caribe es la región con la mayor desigualdad en la distribución de la tierra” (http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/879000/) puntualiza que “La región tiene la distribución de tierras más desigual de todo el planeta: el coeficiente de Gini –que mide la desigualdad– aplicado a la distribución de la tierra en la región como un todo alcanza 0,79, superando ampliamente a Europa (0,57), África (0,56) y Asia (0,55)”.

Colombia: “Según, Felipe Fonseca, director de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria de Colombia (UPRA), el 82 por ciento de la tierra productiva del país está en manos del 10 por ciento de los propietarios. Mientras que el 68 por ciento de los predios tiene menos de 5 hectáreas, sólo un 50 por ciento de las tierras estaban formalizadas.”.

Guatemala: “el 92 % de los pequeños productores ocupan el 22 por ciento de la tierra del país, mientras que el 2 % de los productores comerciales usan el 57 % de la tierra de Guatemala.”.

“Aurélie Brès, Oficial de Tenencia de Tierras y de Recursos Naturales de la FAO, advirtió que la tierra en manos de pequeños propietarios ha sufrido una disminución importante, situación que afecta especialmente a las mujeres, que sólo poseen el 8% de las tierras en Guatemala y el 31% en Perú, tierras que suelen ser de menor tamaño y calidad de las que poseen los hombres (…) Se estima que el 23% de las tierras de América Latina son manejadas o están en manos de pueblos indígenas. El reconocimiento de sus derechos ha mejorado en los últimos veinte años, especialmente en el caso de los bosques de la región, pero aún se deben dar importantes pasos para mejorar su tenencia de la tierra”.

La demarcación de tierra, Sabino y los Arcos Mineros

Dado que el chavismo cooptó el movimiento indígena venezolano transformándolos a muchos como líderes políticos partidistas, como empleados públicos ministeriales a otros, y en el Sur del país los garimpeiros (mineros ilegales) hicieron lo mismo para transformarlos en pequeños mineros, y ahora en el propio Estado a través del mega proyecto Arco Minero del Orinoco (mineros legales) se ha debilitado la pujanza de la lucha por la tenencia de la tierra de los pueblos indígenas hasta tal punto que la demarcación está paralizada. Y los que logran protestar están tan aislados que no logran acumular fuerzas de calle.

Una de las últimas luchas de calle de carácter nacional fue la que emprendió el Cacique Sabino Romero Izarra, aún después de su muerte. Esa movilización nacional obligó al Estado Gobierno adquirirle a los terratenientes varias haciendas y entregárselas al pueblo Yukpa.

Los nuevos colonos

Los capitales mineros internacionales son hoy los nuevos colonos y con ello el siempre aliado Estado Gobierno Venezolano, hoy de izquierda, que como ayer sigue siendo colonial.

Hoy los bosques, suelos y aguas son entregados por el Gobierno Chavista, como ayer a hacendados y petroleras, a las trasnacionales mineras, no a los pueblos indígenas y a los campesinos pobres.

El chavismo quebró la resistencia indígena, hoy la lucha por los territorios pasa por su liberación. Para seguir adquiriendo y defendiendo sus territorios invadidos debe reinterpretar y recodificar su situación de subordinado político. Sólo pueden seguir peleando los dirigentes y comunidades que no internalizaron la lógica partidista estatal.

 

 

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