Las “marchas radioactivas” y la geopolítica del petróleo

Por Las Comadres Púrpuras

 

Es pesaroso pensar que la Mesa de la Unidad Democrática (M.U.D), siga posicionando tendenciosamente posturas para radicalizar la lucha callejera. Entre ese juego semántico que levemente va condicionando los factores de absorción en la ciudadanía, que en su mayoría en la historia reciente, no han estado presentes ni expuestos a las bombas lacrimógenas, jugando sigilosamente con ciertas imposiciones discursivas, aprovechando una “posibilidad” de intervención en el país.

Se abre una situación de un posible panorama de intervención, que pueda movilizar más rápidamente a los Estados Unidos de Norteamérica. Ya se muestran sonrientes con la idea de “regularizar la situación en Venezuela”. Esta sonrisa pícara va más allá de una gesta callejera que viene posicionando la M.U.D y que causa interés en la comunidad internacional. Po esto, primero exponemos un interesante contexto, hacemos una breve inflexión, sobre PDVSA, Rosneff (Rusia) y Exxon-Mobil (EE.UU).

Mientras la M.U.D crea un clima de presión constante en las calles, Venezuela viene negociando la deuda de P.D.V.S.A, ofreciendo acciones a la empresa rusa Rosneft: en diversas empresas mixtas que actúan en la Faja Petrolífera del Orinoco (F.P.O). En este mismo tono, un grupo de congresistas de E.E.U.U. muestran su preocupación y piden al Departamento del Tesoro que revise la posible venta de las acciones de CITGO a la Rosneft, siendo esto “una amenaza a los intereses de E.E.U.U”. Tomando en cuenta que Trump escogió a un CEO de Exxon-Mobil como Secretario de Estado (Rex Tillerson), se entiende que la geopolítica petrolera es más que importante para el gobierno estadounidense. Otro dato importante es que esta compañía llevó a un litigio (2007-2014) a PDVSA por algunas expropiaciones de la F.P.O, de la cual quedó prácticamente derrotada y fuera de Venezuela. La crisis en Venezuela pone un botín petrolero, que al parecer lo tiene más cerca Rusia, pero ¿habrá alguna relación entre la presión del Comando Sur por un lado y la M.U.D por otro, con el reparto de PDVSA? Siendo el actual Secretario de Estado, el ex-directivo de la Exxon-Mobil que salió derrotado de la F.P.O ¿cuál es su mira frente al reparto de PDVSA con la Rosneft? La crisis en Venezuela ha puesto sus riquezas en la mesa de negociaciones y la presión política no está desligada de ella.

Retomando la situación en Venezuela, una declaración importante para el coctel de presiones, fue la del Almirante Kurt, jefe del Comando Sur -el cual recientemente rectificó sobre el primer comunicado que emitió el pasado 6 de abril- donde manifestó su posición sobre Venezuela:

“En general, la región es estable, aunque la brecha entre las expectativas públicas y el desempeño del gobierno se manifiesta en protestas sociales, muchas de estas en contra de la corrupción y la mala administración de los recursos públicos. Los ciudadanos bolivianos han emprendido protestas masivas para exigir la resolución de una grave escasez de agua, mientras que Venezuela se enfrenta a una significativa inestabilidad en este año debido a la escasez generalizada de alimentos y medicamentos; incertidumbre política continua; y un empeoramiento de la situación económica. La creciente crisis humanitaria en Venezuela podría eventualmente obligar a una respuesta regional”.

Vale destacar que el 10 de abril manifiesta “Cada vez que abro mi boca y digo alguna palabra sobre Venezuela los periódicos en Caracas dicen que estoy planeando una invasión y eso no es verdad”.

Ahora, en un cronograma de acciones:

El 04 de abril, un par de días antes de la declaración de Kurt, se ejecuta un ataque del Ejército Sirio a una base del Estado Islámico, en donde “aparecen” armas químicas. Se desatan acusaciones por un lado hacia el Ejército Sirio de parte de EEUU, y por otro lado al Estado Islámico de parte del gobierno sirio. La responsabilidad sobre las armas químicas queda en el aire, por los momentos.

El 6 de abril, el Presidente de E.E.U.U, Donald Trump se reunió con el Presidente de China, Xi Jinping. Trump manifestó en su cuenta twitter lo siguiente: “fue un gran honor tener al presidente Xi Jinping y Madame Peng Liyuan de China como nuestros huéspedes en Estados Unidos. Tremenda… buena voluntad y amistad generadas, pero solo el tiempo dirá sobre comercio”. Esta reunión tuvo cabida en “La Casa de Invierno”, un distintivo club del mandatario estadounidense en el sur de Florida rodeado de restaurantes, spa y un campo de golf.

Los tres puntos clave de esta reunión, fueron:

Nuevos acuerdos comerciales: recordemos que una de las primeras acciones presidenciales fue el retiro de E.E.U.U del Tratado del Transpacífico (queda este jugoso puesto vacante).

Relación de la nueva gestión de Trump con Taiwán sin pasar por China. Esto significa una sorpresa histórica para Jinping, ya que en más de 35 años de gestión estadounidense solo se había reconocido los negocios con “una sola China” o “China unificada” (la China continental). Esto generó un clima de tensión, así como altas expectativas de Taiwán frente a este reconocimiento.

Ajustes y accionar frente a Corea del Norte: Trump posiciona un discurso y un accionar, buscando “resolver” la amenaza nuclear que representa Corea del Norte, este último punto con o sin la ayuda de China. Cuestión que para la nación China es alarmante ya que la diáspora y refugiados de guerra que recibiría China no van de la mano con las proyecciones ni avances demográficos de la nación.

Acto seguido el Presidente Trump, ejecuta una decisión de alto mando, lleva a cabo el bombardeo de una base militar en Siria, con 59 misiles. Rusia manifiesta que dicho bombardeo fue infame y que esta fue una decisión a espaldas del gobierno de Rusia (que conserva buenas relaciones con Siria), frente a la agenda de conversaciones que ambos gobiernos EE.UU-Rusia, tenían frente a la situación de dicho país. Los rusos demostraron que los misiles estadounidense Tomahawk, fueron un fracaso. Parece que 36 de los 59 misiles lanzados no llegaron a sus objetivos, sino que quedaron dispersos en distintas partes de Siria y del Mediterráneo. De hecho los 23 misiles que llegaron no afectaron sustancialmente a la base.

En medio de la tensión del ataque de Trump por un supuesto ataque químico del gobierno sirio, y las declaraciones del Comando sur; en Venezuela surgen las “marchas radioactivas”.

Desde que el diputado de Voluntad Popular, David Smolansky, se enteró de lo ocurrido en Siria y de las posibilidades de acrecentar en el coloquio de la gente una suerte de moda, empezó a comparar la guerra en Siria que ha causado 312.000 muertes y más de 10 millones de desplazados, con lo que acontece en Venezuela; manifestando la dolencia discursiva y argumentativa de algunos dirigente de la M.U.D, para así corresponder los hechos con el grado de represión del accionar de los organismos del Estado.

Después del ataque de Trump a Siria, surgió un discurso sobre los niveles de represión con “bombas químicas” que habían recibido durante los incidentes callejeros en las protestas convocadas por la M.U.D. Se hablaba anteriormente de la exacerbación de los “gases lacrimógenos”, de “los gases lacrimógenos vencidos”. Pero el 8 de abril, se tiñe de un “gas extraño” las calles de la Av. Francisco de Miranda con la aparición de un gas rojo, que según órganos del Estado informan que es utilizado para generar una cortina de humo, pero sin generar afecciones a los manifestantes. Desde ese momento, el discurso de algunos voceros de la M.U.D, entre ellos el mencionado David Smolansky, Delsa Solorzano, Maribel Guédez, comienzan a escribir en sus cuentas twitter, mencionando el uso de “bombas químicas”. De hecho, Smolansky con más de 1.800 retuits publica en su cuenta: “4:13 PM Atención Comunidad Internacional: Cuidado y @NicolasMaduro empieza a usar armas químicas como está ocurriendo en #Siria.”

Los seguimientos realizados luego del 8 de abril a los noticieros digitales VPI TV, VIVO PLAY y NTN 24, el verbo de la gente iba direccionando sus opiniones hacia: “gases químicos”, “O.E.A aplica YA la Carta Democrática”, “Que ya Vengan los gringos”, “Esto es peor que Siria y Palestina”, “Nos están arrojando bombas químicas”. Siendo esto muy sugerente. Es así como se empieza a posicionar un discurso en la colectividad y en las redes sociales.

“Espontáneamente” se habla y se racionaliza la similitud del escenario sirio al venezolano. Nuestra situación se empieza a comparar con una guerra civil, la población se indigna, crece la presión interna, crece la presión internacional, etc. A dónde se dirige toda esta presión, ¿tiene que ver con el reparto de PDVSA y los intereses de E.E.U.U? ¿Es una movida final por la salida del Gobierno? Las respuestas no tienen que ser definitivas o excluyentes.

Hay un dato importante, Rex Tillerson, el Secretario de Estado de Trump, fue el mismo que desde su puesto directivo en la Exxon-Mobil, presionó y apoyo a Bush en la invasión a Irak.

Lo que sí podemos decir es que por encima de las “marchas radioactivas” hay negociaciones, intereses, geopolíticas que se mueven, se entrelazan y poco a poco se irán ordenando. Es alarmante tanto lo peligroso que es hablar de “armas químicas” en Venezuela, como los negocios de la PDVSA en crisis.

Amanecerá y veremos….

¡Camarón que se duerme se lo lleva la corriente!

 

 

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