El apneísta croata Vitomir Maričić ha hecho historia al establecer un nuevo récord Guinness al permanecer bajo el agua durante 29 minutos y 3 segundos sin respirar. Este impresionante tiempo supera al anterior récord de su compatriota Budimir Šobat, quien en 2021 logró mantenerse en ese estado durante 24 minutos y 37 segundos.
Una hazaña arriesgada
Es importante mencionar que la hazaña de Maričić no fue sencillamente un acto de resistencia; se trató de una apnea asistida. Al igual que Šobat, el nuevo récord se alcanzó tras inhalar oxígeno puro durante varios minutos antes de sumergirse. Este método es crucial para prevenir la hipoxia durante inmersiones prolongadas, ya que el récord de apnea sin asistencia está marcado en 11 minutos y 35 segundos, una cifra ya de por sí impresionante.
La realidad es que este tipo de ejercicio extremo requiere una preparación meticulosa, tanto física como mental. Maričić ha compartido que su objetivo no solo era superar un récord, sino también crear conciencia sobre la importancia de conservar nuestros océanos, pasando más tiempo bajo el agua que algunos animales marinos, como los delfines nariz de botella.
El papel del oxígeno puro
El uso de oxígeno puro es esencial en este tipo de prácticas. Antes de intentar la inmersión, Maričić respiró oxígeno puro durante 10 minutos, lo que le permitió aumentar sus reservas de este gas vital. Este principio es similar al que se utiliza en hospitales al intubar pacientes, donde se aumenta la concentración de oxígeno en sangre para evitar caídas peligrosas durante procedimientos médicos.
Cuando un apneísta como Maričić se sumerge, sus niveles de dióxido de carbono comienzan a aumentar rápidamente. Sin embargo, gracias a las reservas de oxígeno obtenidas, las consecuencias fatales se evitan con mayor facilidad. A pesar de esta preparación, el desafío es inmenso: a partir de los 20 minutos, las contracciones del diafragma comienzan a hacerse sentir, indicando que el cuerpo requiere aire.
El entrenamiento para soportar tales condiciones es arduo. Un humano promedio puede estar 3 minutos sin respirar antes de perder el conocimiento, y con 5 minutos la falta de oxígeno puede volverse crítica. La hazaña de Maričić, por lo tanto, no solo es un récord; es un testimonio del potencial humano bajo condiciones extremas.
En resumen, lo logrado por Maričić es una absoluta barbaridad y, como él mismo advierte, no debe ser imitado sin la debida preparación. La combinación de entrenamiento riguroso y conciencia ambiental hace de su historia una inspiración y un recordatorio de la fragilidad de nuestros océanos.