La Arquidiócesis de Paderborn, en Alemania, ha lanzado un innovador modelo de formación para futuros sacerdotes y laicos, conocido como Leocampus, que promueve un año de convivencia y orientación cristiana entre seminaristas y jóvenes adultos, hombres y mujeres. Este campus comunitario tiene como objetivo crear un espacio donde se desarrollen nuevas formas de vida eclesial, tal como lo explica su rector, Stefan Kendzorra.
Un laboratorio para la pastoral del futuro
Kendzorra describe Leocampus como un “laboratorio” donde se experimentarán y evaluarán métodos innovadores que podrían implementarse en la iglesia del mañana. “Aquí se desarrollarán y probarán nuevas formas de vida eclesial futura, que ya pueden ser efectivas en el propio campus, pero que también tendrán un impacto más amplio”, comentó en una entrevista con Vatican News, recogida por Europa Press.
Este espacio se ubica en una zona céntrica y cuenta con habitaciones luminosas, tranquilas y un jardín, lo que permite a los candidatos al sacerdocio compartir experiencias con estudiantes de teología y jóvenes que buscan profundizar en su vocación. Kendzorra enfatiza que no se trata solo de convivencia, sino también de rediseñar el contenido y estructura del Leocampus.
Colaboración y nuevas vocaciones
La Arquidiócesis invita a instituciones y personas del ámbito teológico y pastoral a participar en el diseño del Leocampus, incluyendo la Facultad de Teología y la Universidad Católica de Paderborn. “Esto representa una gran oportunidad”, afirma Kendzorra, quien junto al arzobispo de Paderborn, Udo Markus Bentz, espera que esta iniciativa fomente nuevas vocaciones.
El interés por este modelo no se limita a Alemania; un obispo de Malawi ha anunciado que implementará un proyecto similar, evidenciando el impacto que Leocampus está generando más allá de sus fronteras. Kendzorra subraya que este modelo se alinea con las directrices de la Iglesia para la formación sacerdotal, presentadas por el Vaticano en 2016, y que ya se están aplicando en otras diócesis alemanas.
“Obviamente, nos adherimos a la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis; estas son las directrices que deben cumplirse, y nos aseguraremos de que así sea”, concluye Kendzorra, reafirmando que la tradición se mantiene mientras se introducen innovaciones necesarias para el futuro de la pastoral. Este enfoque busca no solo atraer a nuevos seminaristas, sino también revitalizar una institución que enfrenta desafíos en la formación religiosa en la actualidad.
