La producción de vehículos pesados en México experimentó una drástica caída del 24.1% durante el primer semestre de 2025, con un total de 77,397 unidades producidas, según datos del Inegi. Esta cifra es alarmante, ya que los vehículos de carga representan el 97.5% del total producido, lo que pone de manifiesto una crisis en un sector clave para la economía nacional.
Impacto de las exportaciones y el efecto “232”
Las exportaciones de vehículos pesados también se vieron afectadas, cayendo más de 13%, siendo Estados Unidos el principal destino. ¿Qué está sucediendo en un contexto donde el T-MEC debería facilitar el comercio? El efecto conocido como “232”, aplicado por la administración de Donald Trump, está generando incertidumbre, ya que se evalúa la posibilidad de imponer aranceles a las importaciones de camiones y buses, argumentando que esto podría dañar la industria estadounidense.
Curiosamente, hasta el 16 de mayo, se recibieron 102 posiciones de empresas de varios países, principalmente de Estados Unidos, que demandan la imposición de aranceles, alegando que la producción y ensamblaje de autopartes en México ha perjudicado el empleo en su país. La situación es tan crítica que algunos en la industria contemplan recortes de producción anticipándose a un posible incremento arancelario del 25% bajo el T-MEC.
Desafíos y compromisos del T-MEC
La ANPACT reportó que en 2024 México exportó 152,000 vehículos ligeros y pesados que cumplieron con las reglas de origen estipuladas en el tratado. Sin embargo, la incertidumbre se cierne sobre la industria, ya que no hay claridad sobre cómo se verán afectados los procesos de manufactura en el país por las negociaciones en curso con Estados Unidos.
El subsecretario de Negociaciones Comerciales, Luis Rosendo, tiene buenas intenciones, pero no se percibe un seguimiento adecuado desde la industria para abordar los posibles efectos de estas medidas. La preocupación por la manufactura de vehículos pesados está llevando a una posible reducción de personal, lo que impactaría directamente en los ingresos salariales del IMSS.
Otro punto crítico es la dependencia de México en autopartes de Estados Unidos. De las 232,772 autopartes exportadas a nivel mundial, 72,227 millones de dólares procedieron de este país, lo que representa un 31.5% de la manufactura de autopartes en México. La pregunta es si se aplicarán las mismas tarifas que a los autos ligeros, lo que complicaría aún más la situación.
Emilio Romano, presidente de la ABM, señaló la importancia de la participación de banqueros en la XX Reunión Binacional en Washington, donde se intercambiarán experiencias entre representantes de ambos países. Es evidente que la industria automotriz mexicana necesita una estrategia sólida para enfrentar los retos que plantea el entorno actual.