La ofensiva del Ejército de Israel contra la Franja de Gaza, desatada tras los ataques del 7 de octubre de 2023, ha dejado un saldo devastador: más de 63,000 palestinos muertos, según informaron las autoridades del enclave controladas por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas). Este trágico balance incluye más de 320 muertes por hambre, resultado de las severas restricciones israelíes a la entrega de ayuda humanitaria.
Un balance desolador
El Ministerio de Sanidad gazatí, a través de un comunicado en su cuenta de Telegram, confirmó que hasta el momento se han registrado 63,025 fallecidos y 159,490 heridos, entre los cuales se encuentran 59 “mártires” y 224 heridos en el último día. La cifra podría ser aún mayor, ya que se teme que hay cuerpos atrapados entre los escombros y en áreas de difícil acceso.
Desde el 18 de marzo de este año, tras la ruptura del alto el fuego acordado en enero con Hamas, al menos 11,178 personas han muerto y 47,449 han resultado heridas. En este contexto, se reportan 2,203 fallecimientos por ataques israelíes mientras intentaban obtener ayuda humanitaria, incluyendo 23 en las últimas 24 horas.
La crisis humanitaria se agrava
La situación es crítica: al menos cinco personas, entre ellas dos niños, han muerto de hambre en el último día, lo que eleva el total a 322 muertes por desnutrición, de las cuales 121 son niños. “Los hospitales siguen registrando diariamente muertes por hambre y desnutrición, en medio de las continuadas restricciones a la entrada de comida, medicinas y combustible necesarios para las operaciones en las instalaciones médicas”, denunció el ministerio.
La realidad es que la crisis humanitaria en Gaza se profundiza cada día, y la comunidad internacional enfrenta un dilema sobre cómo responder ante esta tragedia humanitaria que, sin duda, impacta la estabilidad de la región y genera preocupación en el ámbito global.