El movimiento Sistema B ha cobrado fuerza en Colombia, donde empresarios, académicos y ciudadanos se han unido para transformar la economía hacia un modelo más sostenible. En un reciente encuentro en el auditorio de Ticmas, durante la feria Eductechnia, su Director Ejecutivo, Camilo Ramírez, destacó la necesidad de “redefinir el sentido del éxito en los negocios”. Este movimiento busca que las empresas midan su éxito no solo en términos financieros, sino también sociales y ambientales.
Una nueva visión del éxito empresarial
“Buscamos que el éxito empresarial sea medido no solo desde lo financiero, sino también desde lo social y lo ambiental”, afirmó Ramírez. Con presencia en más de 10,000 empresas a nivel mundial, de las cuales 1,500 están en América Latina y 160 en Colombia, Sistema B promueve una filosofía que aboga por un cambio de paradigma en el mundo empresarial.
Las empresas que participan en este movimiento, muchas de ellas dedicadas a la educación y la tecnología, comprenden que el futuro depende de las acciones que realicen en el presente. “Tienes que sembrar hoy esa visión de sostenibilidad”, enfatizó Ramírez, quien resalta la necesidad de que los emprendedores y ejecutivos adopten enfoques innovadores para crear un impacto positivo.
Certificación B y sus implicaciones
Para ser reconocida como una Empresa B, una compañía debe pasar por un proceso de certificación que evalúa su filosofía y no solo sus productos o procesos. “La certificación B mide la filosofía de la empresa”, explicó Ramírez, quien destacó la importancia de proteger la misión de cada organización y ampliar la responsabilidad fiduciaria de los accionistas.
El proceso de certificación puede variar según el tamaño de la empresa; una pequeña puede tardar entre seis y ocho meses, mientras que una multinacional puede requerir hasta cinco años para adaptarse a los nuevos estándares. “Es un cambio de mentalidad y estructura que requiere tiempo”, añadió Ramírez.
Además, Sistema B ofrece una herramienta gratuita y en línea para que cualquier empresa pueda evaluar su potencial de certificación, ayudando así a democratizar el acceso a esta filosofía empresarial.
Sostenibilidad como pilar en tiempos de crisis
Durante su discurso, Ramírez reflexionó sobre cómo la sostenibilidad ha permitido a muchas empresas en América Latina salir adelante en momentos de crisis. “En Colombia, tras el estallido social y la pandemia, las Empresas B tuvieron menos bloqueos y paros, porque la comunidad las respaldaba”, aseguró. Este respaldo se debe a que estas empresas ofrecen mejores condiciones laborales y se preocupan por el bienestar social y ambiental de su entorno.
“La sostenibilidad se vuelve estratégica en tiempos difíciles”, afirmó, mencionando que las empresas que operan bajo esta filosofía suelen tener una menor rotación de empleados, ya que los trabajadores se sienten motivados por un propósito mayor que el mero salario.
Educación y movilidad social
Ramírez también resaltó la conexión entre la filosofía B y la educación, mencionando que el movimiento incluye colegios y universidades que enseñan a los jóvenes sobre la importancia de emprender de manera responsable. “La B viene de beneficio no solo financiero, sino también social y ambiental. Si creamos un sentido de éxito más amplio, podemos lograr un cambio sistémico”, concluyó.
En este contexto, la colaboración con el gobierno y ONGs se vuelve crucial. Aunque estas entidades no pueden certificarse como Empresas B, pueden apoyar a las empresas que buscan implementar cambios significativos en sus prácticas. La reciente aprobación de la ley de emprendimiento, que establece plazos más justos para el pago de facturas, es un ejemplo de cómo lo público y lo privado pueden trabajar juntos para fomentar un entorno más favorable para las Empresas B.
En resumen, la filosofía del Sistema B está transformando la forma en que las empresas ven su lugar en la sociedad, promoviendo un modelo de negocio que no solo busca el beneficio económico, sino que también se compromete con el bienestar de las comunidades y el medio ambiente.