En un giro inesperado de la política neerlandesa, el primer ministro Dick Schoof ha logrado superar una moción de censura este miércoles, a pesar de la renuncia en bloque de cinco ministros de su gabinete. Esta crisis se desató por la falta de consenso dentro del Gobierno de coalición respecto al endurecimiento de las sanciones contra Israel por su ofensiva en la Franja de Gaza.
Contexto de la crisis política
La moción fue presentada por el partido izquierdista Denk y solo obtuvo el respaldo de dos partidos, que en conjunto cuentan con seis de los 150 escaños en la Cámara de Representantes de La Haya. Esto llevó a los líderes de varios partidos a instar a Schoof a actuar con “moderación” en el contexto de una campaña electoral que se anticipa complicada, dado que se celebrarán elecciones anticipadas el 29 de octubre.
Schoof reconoció que la base parlamentaria que sostiene su gabinete “se ha vuelto algo más frágil” tras la salida del partido Nuevo Contrato Social (NSC). “Es un hecho que debemos afrontar con realismo. Tenemos la intención de hacerlo. Así, el gabinete está actuando con moderación”, afirmó el primer ministro, dejando entrever su preocupación por la estabilidad política del país.
Desafíos para el futuro
El primer ministro también expresó su esperanza de que su Gobierno pueda “lograr varios resultados positivos en los próximos meses mediante una consulta estrecha”, enfatizando que los grandes problemas que enfrenta Países Bajos no deben tomarse a la ligera. “Sería irresponsable entrar en un periodo de estancamiento en un tema tan importante como la migración y el asilo. Y la guerra en Ucrania tampoco esperará”, añadió, en declaraciones recogidas por la cadena de televisión neerlandesa NOS.
Para afrontar la crisis, Schoof propuso que los partidos restantes en la coalición, el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) y el Movimiento Campesino-Ciudadano (BBB), se encarguen de cubrir las vacantes dejadas por los ministros dimitidos, incluyendo al ministro de Exteriores, Caspar Veldkamp.
El panorama político en Países Bajos se complica, especialmente tras la ruptura inicial de la coalición en junio, cuando el ultraderechista Geert Wilders decidió retirar a su formación, el Partido de la Libertad (PVV). Con un gabinete debilitado y la presión creciente de los ciudadanos, el futuro de Schoof y su administración está en una cuerda floja.
