En un escenario de alta tensión política, el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noronha, criticó ferozmente la cobertura mediática relacionada con un enfrentamiento ocurrido al final de la sesión de la Comisión Permanente el pasado miércoles. En vísperas de dejar su cargo, el legislador de Morena calificó de “ruin” e “infame” el manejo de la información por parte de los medios.
La reacción de Fernández Noronha
Durante una reunión plenaria de su bancada, Fernández Noronha no escatimó en palabras al denunciar que los medios actuaron de manera irresponsable, sugiriendo que su actitud podría llevar a consecuencias negativas. “Ustedes van a ser los siguientes”, advirtió, señalando la peligrosidad de validar la violencia en el discurso público.
El senador también hizo un enérgico llamado a la reflexión, subrayando que justificar la agresión en su contra es un acto de cobardía. “Simplemente digo que es una cobardía que seis hayan subido a agredir al presidente de la Cámara, seis hombres”, expresó, enfatizando que él no respondió a la agresión por no querer caer en provocaciones.
Cuestionamientos sobre la violencia
Fernández Noronha cuestionó la brutalidad del ataque a su colaborador, Emiliano González, preguntándose: “¿Por qué lo tiraron al piso?, ¿por qué lo patearon?”, lo que revela un contexto de violencia creciente en el ámbito político. También mencionó que existen elementos suficientes para fincar responsabilidades penales a Alejandro Moreno, su contraparte en el Senado, al tiempo que consideró pertinente solicitar su desafuero para que enfrente a la justicia por lesiones y daño a propiedad ajena.
Finalmente, el presidente del Senado se negó a responder a preguntas sobre sus ingresos y su casa en Tepoztlán, argumentando que esos temas no son relevantes en este contexto. Esta negativa ha generado aún más controversia y críticas hacia su figura pública.
La situación refleja un clima de polarización y violencia que cada vez más permea la política mexicana, dejando a la ciudadanía en un estado de incertidumbre respecto a la integridad de sus representantes y la calidad de la información que reciben.