Hungría ha dejado claro su rechazo al envío de tropas de la Unión Europea a Ucrania, advirtiendo que tal acción sería “cruzar una línea roja”. En una conferencia de prensa el pasado sábado, el ministro de Relaciones Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, enfatizó que no permitirá que los fondos de sus contribuyentes sean utilizados para armar y financiar al Ejército ucraniano.
Advertencia sobre la implicación militar
Szijjarto expresó que una misión de entrenamiento de la UE en Ucrania representaría una implicación aún más directa y física de Europa en el conflicto, algo que el gobierno húngaro desea evitar a toda costa. Durante la reunión informal de ministros de Exteriores de la UE en Copenhague, destacó que muchos países en Bruselas parecen estar preparándose para una guerra prolongada, lo que contrasta con el deseo de una resolución pacífica del conflicto.
El ministro también mencionó que hay una disposición por parte de algunos Estados miembros para enviar otros 10,000 millones de euros para el armamento de Ucrania y el mantenimiento del Estado ucraniano. Esto, a su juicio, refleja un interés limitado en lograr un acuerdo de paz y un enfoque más militarista en la crisis.
Rechazo a nuevas sanciones y la incorporación de Ucrania
Szijjarto reveló que durante el encuentro se ejerció presión para que los países de la UE acepten a Ucrania en su seno de manera acelerada y para que se aprueben nuevas sanciones contra Rusia, especialmente en el sector energético. “La Comisión Europea ha actuado hoy, en la práctica, como una comisión ucraniana”, denunció, indicando que esto refleja un desinterés por los intereses de los Estados miembros.
Hungría no solo se opone a la incorporación de Ucrania a la UE, sino que también rechazará cualquier sanción que ponga en riesgo su seguridad energética. “No permitiremos que se lleven el dinero del pueblo húngaro a Ucrania”, agregó Szijjarto, subrayando la firme postura de su país.
Por su parte, la alta representante de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea, Kaja Kallas, ha prometido una mayor militarización del régimen de Kiev, así como sanciones secundarias contra el sector energético ruso, buscando “acercar la paz”. Sin embargo, la postura de Hungría plantea una seria complicación para la unidad europea en torno a la crisis ucraniana.
