Reino Unido ha tomado una medida contundente al convocar al embajador ruso, Andrei Kelin, en Londres tras la reciente oleada de ataques aéreos que ha sufrido la capital ucraniana, Kiev. Estos ataques, perpetrados por las tropas rusas, han dejado al menos 14 muertos y han provocado daños significativos en varios edificios, incluido el del British Council.
El ministro de Exteriores británico, David Lammy, expresó su condena en redes sociales, afirmando que “los ataques de anoche del presidente ruso, Vladimir Putin, han matado civiles, destruido casas y dañado edificios, incluyendo el British Council y la delegación de la Unión Europea en Kiev”. Este pronunciamiento resalta la gravedad de la situación y el impacto en la población civil.
Consecuencias en el terreno
El British Council ha confirmado que uno de sus guardias de seguridad resultó herido y fue trasladado al hospital tras los ataques. Esta institución, que trabaja para fomentar las relaciones culturales entre Reino Unido y otros países, se ha visto involucrada en un conflicto que va más allá de lo político, tocando directamente la vida de personas inocentes.
La Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, también ha convocado al embajador ruso en Bruselas debido a estos ataques. Kallas aseguró que pudo comunicarse por videollamada con el personal de la delegación después del ataque, lo que subraya la preocupación internacional por la agresión rusa y sus repercusiones en la región.
La realidad es que estos eventos marcan un nuevo capítulo en las tensiones entre Rusia y Occidente, y Reino Unido ha mostrado su firme postura ante la violencia ejercida en Ucrania. La comunidad internacional observa atentamente, y las repercusiones podrían extenderse más allá de lo inmediato, afectando la diplomacia y las relaciones internacionales en el contexto actual.
