La sesión en la Cámara de Diputados del 27 de agosto de 2025 se tornó en un verdadero escándalo cuando la presentación del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, provocó un intenso intercambio de gritos y acusaciones entre diputadas del oficialismo y legisladoras de La Libertad Avanza, que hasta hace poco formaban parte del mismo bloque.
Conflicto en el recinto
El primer golpe lo dio el diputado Carlos D’Alessandro, quien cuestionó a Francos sobre las denuncias de corrupción en la Agencia de Discapacidad y si el oficialismo podría haber evitado la elección de Martín Menem como presidente de la Cámara, un comentario que desató la ira de sus excompañeros de bloque. La diputada Lilia Lemoine, entre los más vocales, no escatimó en calificar a D’Alessandro como “traidor”.
Sin embargo, el clímax de la tensión llegó cuando la diputada Marcela Pagano comenzó a interrogar a Francos sobre los supuestos exagentes de inteligencia que operan bajo su mando. Este cuestionamiento no fue bien recibido, y las diputadas María Emilia Orosco, Lemoine y Juliana Santillán se levantaron de sus asientos para obstruir la intervención de Pagano, intercambiando gritos mientras grababan la escena con sus teléfonos.
Un espectáculo dantesco
El ambiente en el recinto se volvió caótico, con diputadas gritando y el presidente Menem pidiendo calma. A pesar de su intento de restablecer el orden, los cuestionamientos continuaron, lo que llevó al diputado del bloque Democracia, Fernando Carbajal, a acercarse a la presidencia para solicitar que las diputadas libertarias regresaran a sus asientos. La respuesta de Menem fue negativa, argumentando que todos los diputados se mueven constantemente durante las sesiones.
El caos se intensificó cuando el bloque libertario acusó a Carbajal de “invitar a pelear” a la diputada Valverde, quien, a su vez, defendió que no estaba siendo amenazada. La situación se volvió aún más ridícula cuando las conversaciones, que deberían haber sido privadas, resonaron en todo el salón debido a que los micrófonos estaban abiertos.
El diputado del MID, Óscar Zago, describió la escena como “un papelón” y solicitó un cuarto intermedio para que los presidentes de los bloques se reunieran urgentemente, solicitud que fue rechazada por Menem. La sesión continuó, pero la atmósfera ya estaba enrarecida y las diputadas libertarias decidieron retirarse al bajo recinto, dejando a la oposición incrementando su malestar por el papel que jugaban.
El espectáculo se tornó tan absurdo que el mismo Cristian Ritondo, líder del bloque del PRO, optó por no intervenir, aunque saludaba a Carbajal mientras le pedía que volviera a su banca con tranquilidad. A la distancia, Lemoine compartió un tuit que capturó el momento, reflejando la ironía de la situación con un “Jajajajajaja”.
La realidad es que la sesión no solo se convirtió en un campo de batalla entre legisladoras, sino que también evidenció las fracturas internas en los bloques y la incapacidad para manejar un diálogo constructivo en un tema tan crítico como la corrupción. Así, el caos en Diputados se convirtió en un reflejo del estado actual de la política en México.