El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció el lanzamiento de una nueva fuerza especial destinada a enfrentar las amenazas de “drones hostiles”, integrada por personal de diversas agencias gubernamentales. Esta decisión surge en un contexto de creciente preocupación por el uso de drones en conflictos bélicos y ataques a infraestructuras estratégicas.
Objetivo de la nueva fuerza especial
La misión de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial 401 es proteger tanto a la población civil como a las fuerzas armadas estadounidenses, tanto en territorio nacional como en el extranjero. “No hay ninguna duda de que la amenaza de los drones crece cada día”, afirmó Hegseth en un video difundido por el Pentágono. El funcionario destacó la necesidad de anticiparse a lo que calificó como “amenazas del futuro” y de enviar “un claro mensaje al mundo” sobre la determinación de Estados Unidos en este ámbito.
Hegseth ordenó al secretario del Ejército, Dan Driscoll, establecer esta fuerza especial encargada de coordinar la respuesta ante este tipo de riesgos. Aunque no se especificaron plazos ni detalles operativos, se espera que la nueva unidad integre recursos de defensa, inteligencia y seguridad interior para ofrecer una respuesta coordinada frente al uso indebido de drones.
Contexto de la creación de la unidad
La creación de esta fuerza especial responde a la identificación, por parte del Pentágono, de los drones como un recurso cada vez más utilizado por actores estatales y no estatales, lo que amplifica el riesgo de incidentes dentro y fuera de las fronteras estadounidenses. Esta realidad se ha manifestado en ataques recientes con drones en regiones como Oriente Medio, África y Europa del Este, donde instalaciones militares y objetivos civiles han sido blanco de estas amenazas.
En este sentido, el secretario del Ejército, Dan Driscoll, expresó su compromiso hacia la nueva misión. “Agradezco la confianza depositada en nuestro equipo para lo que constituye una misión crítica”, declaró, enfatizando que contar con “fuertes capacidades de defensa frente a drones” y fomentar la “colaboración entre distintas organizaciones” son condiciones “vitales” para reforzar la seguridad nacional.
A pesar de que el Departamento de Defensa no ofreció cifras sobre el personal asignado ni el presupuesto inicial, fuentes militares señalaron que se prevé una estrecha cooperación con agencias federales y autoridades locales. Esta decisión del Pentágono también refleja la creciente presión internacional sobre el uso de sistemas no tripulados, considerando que Estados Unidos mantiene presencia militar en varias de las regiones más afectadas por estos incidentes.
