Un trágico incendio en un edificio gubernamental de Makassar, Indonesia, ha cobrado la vida de al menos tres personas y dejado a cinco más heridas, según informes oficiales. Este suceso ocurrió en medio de crecientes protestas en el país asiático, donde los ciudadanos se oponen a un aumento salarial para los miembros de la Cámara de Representantes.
Detalles del Incidente
El jefe de la Agencia Regional de Gestión de Desastres, M. Fadli, confirmó que las víctimas mortales quedaron atrapadas en una habitación del edificio durante el incendio, que se desató la noche del viernes. Los manifestantes, indignados por el incremento en los salarios de los diputados, lanzaron cócteles incendiarios contra la construcción. Algunos heridos intentaron escapar saltando desde el edificio para huir de las llamas, según la agencia estatal Antara.
Las protestas no se limitaron a Makassar; durante la misma noche, se registraron incidentes violentos en varias partes de Indonesia. En la capital, Yakarta, los manifestantes incendiaron vehículos alrededor de un cuartel de policía y atacaron al menos cinco comisarías en diferentes zonas. Este estallido de violencia se produjo tras un enfrentamiento entre la policía y cientos de manifestantes, que se intensificó después de la muerte de un joven en un altercado previo.
Contexto de las Protestas
Las movilizaciones comenzaron el pasado lunes, cuando se anunció que, a raíz de un aumento en el presupuesto de la cámara, sus 580 miembros recibirían un salario de aproximadamente 14,000 dólares o 12,000 euros, lo que representa un incremento del 33% respecto al año anterior. Este incremento salarial significa que los diputados recibirán un promedio de 230 millones de rupias mensuales, en un país donde muchos ciudadanos apenas ganan el 3% de esa cantidad en un mes de trabajo, según el medio indonesio Tempo.
La noticia ha provocado una avalancha de críticas en las redes sociales y ha motivado esta ola de protestas que demanda, entre otras cosas, la disolución de la Cámara, la cual asumió funciones en octubre de 2024.
Este incidente resalta las tensiones sociales en Indonesia, donde el descontento por la desigualdad económica y la falta de respuesta ante las necesidades básicas de la población se hace cada vez más evidente. La situación actual plantea un desafío significativo para las autoridades en un contexto donde la violencia y la protesta se han vuelto comunes.
