El régimen de Corea del Norte avanza en su rearme nuclear, impulsado por el apoyo de Rusia, a pesar de su creciente aislamiento internacional. Esta semana, el líder norcoreano, Kim Jong-un, aceptó una invitación para asistir al desfile militar del 80.o aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Beijing, donde se reunirá con Vladimir Putin y Xi Jinping.
La presencia de Kim en este evento, programado para el próximo miércoles, marca su primera visita a China desde 2019 y subraya el fortalecimiento de la alianza entre Pyongyang y Moscú. Mientras Trump sugiere un nuevo acercamiento, Kim parece decidido a reforzar su posición en el escenario internacional, aprovechando la oportunidad para modernizar su ejército con la ayuda de Rusia.
Avances nucleares y apoyo militar ruso
Desde el anuncio de un plan quinquenal en 2021 para aumentar sus capacidades nucleares, Kim ha logrado progresos significativos. Según Bruce Bennett, experto en Corea del Norte del think tank Rand, “la ayuda rusa ha sido importante” en este proceso. A medida que se intensifican las sanciones occidentales, la cooperación entre Corea del Norte y Rusia se hace más evidente, con intercambio de recursos militares y tecnológicos.
En particular, Corea del Norte ha desarrollado un arsenal de misiles balísticos intercontinentales y ha mostrado avances en la miniaturización de ojivas nucleares. Sin embargo, la falta de pruebas nucleares desde 2017 plantea dudas sobre la efectividad de su tecnología. Aun así, la presión de Rusia podría estar impulsando a Pyongyang a avanzar más rápido en su desarrollo militar.
Un futuro incierto y riesgos crecientes
Las implicaciones de este rearme son preocupantes. Con un arsenal nuclear creciente y el respaldo de Putin, Kim podría adoptar una postura más agresiva, especialmente hacia Corea del Sur. Go Myong-hyun, investigador del Instituto de Estrategia de Seguridad Nacional de Seúl, advirtió que esto podría generar “enormes inestabilidades en la región”.
A medida que se intensifica la cooperación entre Rusia y Corea del Norte, el escenario global se complica. Mientras el mundo observa, la modernización militar de Kim, que incluye el desarrollo de submarinos nucleares y vehículos hipersónicos, podría cambiar la balanza de poder en la región. Con cada avance, la amenaza que representa Corea del Norte se vuelve más formidable, desafiando el orden establecido liderado por Occidente.
