La crisis humanitaria en la Franja de Gaza se agrava, con un total de 317 muertes reportadas por hambre, según las autoridades de salud controladas por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas). Este alarmante dato fue confirmado en un comunicado del Ministerio de Sanidad de Gaza, que también indica que entre los fallecidos hay 121 niños.
Impacto en la salud infantil y condiciones de vida
El director del Departamento de Medicina Preventiva del Ministerio de Sanidad gazatí, Ayman abú Rahma, destacó que “las vidas de más de 500,000 niños menores de cinco años están amenazadas directamente por la propagación de epidemias y enfermedades infecciosas”. Esta situación se debe en gran medida a la desnutrición provocada por la hambruna, que ha incrementado la propagación de enfermedades transmitidas por alimentos y agua.
Abú Rahma enfatizó que “la falta de bienes básicos y agua”, así como el desplazamiento forzado de la población, han contribuido a un panorama sanitario desolador. Las graves diarreas que han requerido hospitalización son solo una de las consecuencias de esta crisis humanitaria.
Nueva ofensiva israelí y sus repercusiones
La situación se vuelve aún más crítica con el anuncio de una nueva ofensiva por parte de Israel, que según las autoridades gazatíes, ha dejado cerca de 62,900 palestinos muertos y alrededor de 162,000 heridos desde el inicio de los hostilidades. Abú Rahma advirtió que un nuevo desplazamiento de la población acentuará este desastre sanitario, haciendo más difícil la llegada de ayuda humanitaria.
La realidad es que la combinación de la hambruna y el bloqueo impuesto por Israel ha llevado a Gaza a un punto de quiebre, donde cada día la vida de miles de personas, especialmente niños, está en peligro. Con el conflicto aún en curso, la comunidad internacional se enfrenta al desafío de encontrar soluciones efectivas que puedan aliviar esta crisis humanitaria.