El gobierno del presidente Donald Trump ha decidido imponer límites más estrictos sobre la estancia de estudiantes y periodistas extranjeros en Estados Unidos, en un intento por controlar la inmigración irregular. Según las nuevas medidas, los estudiantes no podrán permanecer más de cuatro años en el país con visa de estudiante, mientras que los periodistas tendrán su permanencia limitada a 240 días, con opción a solicitar una extensión por períodos iguales. Este cambio busca cerrar lo que el gobierno describe como una puerta abierta para que extranjeros prolonguen su estancia indefinidamente bajo el estatus de “estudiantes eternos”.
Impacto en la educación y la economía
El Departamento de Seguridad Interior argumenta que esta medida responde a una preocupación por la seguridad nacional y el costo que representa para los contribuyentes estadounidenses. En un comunicado, el departamento destacó que gobiernos anteriores permitieron a muchos estudiantes extranjeros permanecer en el país de manera indefinida, lo que, según ellos, ha generado riesgos y costos significativos. Sin embargo, es importante mencionar que, según datos del Departamento de Comercio, los estudiantes internacionales aportaron más de 50 mil millones de dólares a la economía estadounidense en 2023.
Durante el año académico 2023-24, Estados Unidos recibió a más de 1.1 millones de estudiantes internacionales, más que cualquier otro país, lo que representa una importante fuente de ingresos para las universidades, ya que estos estudiantes suelen pagar la matrícula completa. Sin embargo, un grupo que representa a instituciones educativas ha denunciado que estas nuevas regulaciones son un obstáculo burocrático que interfiere con la toma de decisiones académicas y que podría desincentivar a futuros estudiantes.
Reacción de las universidades
La presidenta de una alianza en educación superior y migración, Miriam Feldblum, señaló que esta propuesta envía un mensaje negativo a personas talentosas de todo el mundo, indicando que sus contribuciones no son valoradas en Estados Unidos. En medio de estas restricciones, muchas universidades se están preparando para el inicio del año académico en septiembre, reportando ya bajas en la matrícula de estudiantes extranjeros, lo que podría tener un efecto perjudicial a largo plazo en la investigación y la generación de empleos.
La realidad es que las medidas de Trump han generado un clima de incertidumbre en el sector educativo, que se ve amenazado por una política que podría limitar la diversidad y la riqueza cultural que los estudiantes internacionales traen consigo. Con el futuro de la educación superior en juego, el debate sobre la inmigración y su impacto en la economía estadounidense se vuelve más relevante que nunca.