La industria agropecuaria estadounidense enfrenta su mayor desafío debido a la persistente sequía que azota diversas regiones, incluyendo Carolina del Norte y Texas. Según un análisis de The Wall Street Journal, la falta de agua está poniendo en jaque a la producción de carne y lácteos, mientras que los inversionistas exigen respuestas claras ante esta crisis.
Presión sobre la industria
Las empresas del sector, que incluyen grandes conglomerados de carne, lácteos y acuicultura, están bajo una creciente presión de los fondos de inversión, quienes demandan estrategias efectivas para gestionar el riesgo hídrico. Un informe de la Iniciativa sobre el riesgo y el rendimiento de las inversiones en animales de granja (FAIRR) revela que dos de cada tres compañías no están implementando medidas adecuadas para enfrentar la escasez de agua, lo que pone en peligro tanto su sostenibilidad como el retorno de los inversionistas.
El documento advierte que “el apetito por productos agrícolas que requieren grandes cantidades de agua está poniendo en peligro ecosistemas y comunidades”, y establece que solo diez de las 60 empresas analizadas han fijado objetivos concretos para reducir su exposición a la inseguridad hídrica. Entre ellas, destaca Vital Farms, que produce huevos y lácteos en Texas, por ser la única que identifica con claridad el origen de sus fuentes de agua.
Cadenas de suministro en riesgo
La presión también se extiende a grandes cadenas del sector gastronómico. FAIRR ha intensificado sus exigencias para que empresas como Chipotle y Wendy’s revelen sus planes para disminuir el consumo de agua, con el fin de mitigar el impacto en sus cadenas de suministro, que ya se ven complicadas por la sequía.
Este fenómeno es más pronunciado en el suroeste y el oeste de Estados Unidos, donde la incertidumbre sobre la disponibilidad de agua ha llevado a caídas en el rendimiento de cultivos. La Comisión Mundial sobre la Economía del Agua, respaldada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), prevé que la demanda de agua dulce superará la oferta global en un 40% para el año 2030.
Sudip Hazra, director del First Sentier Instituto MUFG de Inversión Sostenible, subraya que el uso eficiente del agua ha dejado de ser solo un tema medioambiental, convirtiéndose en un tema financiero crítico que definirá el rumbo del mercado en la próxima década. La escasez de agua también está alterando la estructura de costos, obligando a los productores a recurrir a alimentación procesada para los animales, ya que no pueden depender únicamente de los campos.
La situación es compleja, ya que el uso masivo de agua no se limita a la agricultura. Empresas tecnológicas que operan centros de datos también están absorbiendo recursos hídricos, lo que añade presión a las reservas necesarias para la producción alimentaria. “Mientras el debate público se centra en la huella hídrica de la tecnología, las grandes compañías agroalimentarias siguen teniendo un impacto desproporcionado en la resiliencia frente a la sequía”, concluyó Henry Throp, gerente de investigación de FAIRR.