Más de mil mujeres celebraron su graduación en el Tercer Encuentro “Mujeres al Centro”, donde la alcaldesa de Centro, Yolanda Osuna Huerta, entregó constancias a 1,271 egresadas de diversos cursos en oficios como repostería, belleza, bisutería y crochet. Este evento se llevó a cabo en el Centro de Convenciones, un espacio que se ha convertido en un símbolo de empoderamiento y desarrollo económico para las mujeres de la región.
En tres años, el programa inclusivo ha beneficiado a más de 8,000 mujeres, fortaleciendo su autonomía económica y fomentando el emprendimiento. Este esfuerzo es parte de una estrategia más amplia para impulsar el desarrollo de habilidades y ofrecer oportunidades laborales en un contexto donde la equidad de género sigue siendo un desafío.
Un paso hacia la tecnología y el emprendimiento
Durante la ceremonia, se graduó también la Primera Generación del Programa Tecnología para la Consolidación del Emprendimiento, que incluyó a 300 mujeres egresadas del Nivel 4, quienes recibieron un kit digital que incluye tableta, teclado, cargador y funda. Este recurso no solo representa una herramienta de aprendizaje, sino un medio para acceder a nuevas oportunidades en el mundo laboral, cada vez más digitalizado.
“Lo digo fuerte y claro, y lo sostengo con hechos: desde octubre de 2021, Centro tiene rostro de mujer”, afirmó Osuna Huerta ante las beneficiarias, instructoras, legisladoras y representantes empresariales presentes en el evento. Con estas palabras, la alcaldesa reafirmó su compromiso con las políticas de inclusión y desarrollo que han marcado su administración.
La realidad es que eventos como este no solo celebran logros individuales, sino que también crean una red de apoyo entre mujeres que buscan mejorar su calidad de vida. En un país donde aún persisten desigualdades, iniciativas como “Mujeres al Centro” se vuelven esenciales para transformar la realidad social y económica.
Así, el Tercer Encuentro “Mujeres al Centro” se consolidó como un espacio de empoderamiento y esperanza, donde se reconoce el potencial de las mujeres como motor de cambio en sus comunidades. Sin duda, un paso más hacia la igualdad y el desarrollo sustentable en el municipio.