La informalidad laboral en México presenta un fenómeno sorprendente: en lo que va del año, el 35% del crecimiento del empleo informal se ha registrado dentro de la economía formal. Esta cifra, extraída de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), revela una paradoja en el mercado laboral que merece atención y análisis.
El crecimiento del empleo informal
Hasta el mes de julio, el número total de personas empleadas en la informalidad ha crecido en 2.3 millones, de las cuales más de 770,000 han sido integradas en la categoría de “fuera del sector informal”. Esto significa que estos individuos están trabajando en negocios formales o en dependencias gubernamentales. Resulta curioso que al mencionar la informalidad, se piense únicamente en vendedores ambulantes o en los tianguis, olvidando a quienes laboran bajo esquemas de honorarios en instituciones gubernamentales o en el sector salud.
De acuerdo con el estudio elaborado por México, ¿Cómo vamos? (MCV) y Oxfam, el 46.7% de toda la población ocupada en la informalidad se encuentra en unidades económicas formales. Esto se traduce en 15.9 millones de personas que operan en un limbo entre lo formal y lo informal. Entre junio y julio, este tipo de empleo informal creció en 351,026 personas, la cifra más alta registrada en el año 2025.
Desmitificando la informalidad
“No todo el empleo informal se concentra en el sector informal, sino que es un fenómeno que atraviesa toda la economía”, subrayan MCV y Oxfam en su investigación titulada El laberinto de la informalidad: Mitos, trampas y realidades. Este análisis resalta que las políticas públicas actuales deben ser más diversificadas y adaptadas a las realidades del mercado laboral en México.
La informalidad laboral es un problema estructural que necesita ser abordado de manera específica. Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP) señala que la simplificación administrativa no es suficiente para resolver el problema, ya que muchos se ven obligados a recurrir a la informalidad por la necesidad de ingresos y por la flexibilidad laboral que requieren sus hogares. Además, el uso de esquemas como el pago por honorarios por parte de empresas formales también contribuye a la perpetuación de esta situación.
Hasta el momento, las políticas de formalización del trabajo han oscilado entre nuevos regímenes fiscales, pero “realmente no abordan las causas ni los factores estructurales que mantienen a las personas en la informalidad laboral”, concluyen MCV y Oxfam. Así, se hace evidente que para combatir la informalidad, se requiere un cambio de enfoque que contemple las verdaderas necesidades de los trabajadores y los mecanismos que los mantienen en esta situación.