La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una alerta epidemiológica crucial debido a los recientes brotes de chikungunya y la circulación del virus Oropouche en varios países de América Latina, advirtiendo sobre el riesgo incrementado de complicaciones y muertes en grupos vulnerables. Hasta el 9 de agosto, se registraron más de 212,000 casos sospechosos y 110 muertes en 14 países, siendo Sudamérica la región más afectada, con Bolivia, Brasil y Paraguay en la mira.
Brotes y genotipos en circulación
La OPS destaca que los brotes más significativos de chikungunya se concentran en Sudamérica, donde la presencia de dos genotipos del virus —el asiático y el de África oriental-central-meridional— genera preocupación. Este último ha sido detectado en al menos cuatro países y su posible adaptación podría cambiar la dinámica de transmisión, lo que hace necesario un análisis más profundo de los linajes genéticos.
Expansión del virus Oropouche
El virus Oropouche, transmitido por el jején Culicoides paraensis, ha mostrado una expansión geográfica alarmante. En los primeros siete meses de 2025, se notificaron más de 12,700 casos confirmados en once países, incluidos Brasil, Colombia, Cuba, Panamá, Perú y Venezuela. Tradicionalmente confinado a la región amazónica, el Oropouche ha alcanzado nuevas áreas, resaltando la urgencia de fortalecer la vigilancia epidemiológica y entomológica.
Ante la falta de tratamientos específicos o vacunas para ambos virus, la prevención se convierte en la clave. La OPS recomienda intensificar el diagnóstico oportuno y reforzar las capacidades clínicas para atender casos agudos y posibles complicaciones como la encefalitis o el síndrome de Guillain-Barré.
Es vital la participación comunitaria y la implementación de estrategias intersectoriales. Las medidas de control deben enfocarse en eliminar criaderos de mosquitos, desmalezar y drenar zonas con agua estancada, acciones que requieren de un esfuerzo colectivo.
Finalmente, la OPS hace un llamado a todos los países de la región para actuar de manera coordinada y proactiva, con el fin de contener la expansión de estas enfermedades emergentes y proteger la salud de la población.
