En México, el cuidado de los adultos mayores recae principalmente en mujeres, lo que incrementa su vulnerabilidad financiera y afecta sus pensiones. Según cálculos de Afore Sura, si las mujeres y los hombres se pensionan a los 65 años, ellas recibirán un 7% menos en su tasa de reemplazo y un 11% menos en su proyección de pensión estimada, debido a que cuentan con un 5% menos de salario registrado.
Una carga desproporcionada
Resulta alarmante que el 67.3% de quienes cuidan a personas mayores en México sean mujeres, según datos del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD). Esta carga no solo afecta su trayectoria profesional, sino también su calidad de vida. En el contexto actual, donde 58.6 millones de personas requieren cuidados, al menos el 29% son adultos mayores, lo que resalta la necesidad de mecanismos financieros sólidos para garantizar una mejor pensión durante la vejez.
La realidad es que las mujeres suelen cotizar menos semanas debido a su participación en el mercado laboral formal y a su rol predominante en tareas domésticas y de cuidado no remunerado. Este fenómeno crea un contexto complejo para ellas, como lo señala el informe de Afore Sura y CIMAD.
Retos demográficos y sociales
Con el crecimiento acelerado de la población adulta mayor en México, se anticipa que para 2030, al menos el 14.96% de la población será mayor de 60 años, aumentando a 19.37% en 2040 y alcanzando 24.12% en 2050. Estos cambios demográficos plantean desafíos significativos que impactarán no solo a las mujeres, sino a toda la sociedad.
“Nuestras investigaciones revelan que, en pocos años, México enfrentará mayores desafíos familiares y organizacionales debido a su transformación demográfica”, afirmó Yvette Mucharraz y Cano, directora de CIMAD. La presión sobre el sistema de salud y los esquemas de ahorro y retiro será notable, especialmente para la población económicamente activa.
El envejecimiento poblacional plantea retos que afectan a todos, pero especialmente a las mujeres, quienes a menudo asumen múltiples responsabilidades de cuidado no remuneradas. “Este análisis nos permite entender mejor esa doble carga y su impacto a largo plazo en cuestiones como el ahorro y las pensiones”, comentó Emilio Bertrán, director general de Afore Sura.
Es crucial que la sociedad y las políticas públicas aborden la compatibilidad del trabajo con el cuidado no remunerado y diseñen estrategias adecuadas al contexto mexicano, además de que las empresas se conviertan en aliados activos frente a estos desafíos.
