Un reciente estudio ha señalado que cabecear un balón de futbol podría afectar negativamente la salud cerebral de los jugadores amateurs. Los investigadores, en la edición del 17 de septiembre de la revista Neurology, descubrieron que aquellos que usaban la cabeza para pasar o desviar el balón mostraban una mayor propensión a desarrollar alteraciones en los pliegues de sus cerebros.
El Dr. Michael Lipton, profesor de radiología en la Universidad de Columbia, indicó que los atletas con más cambios cerebrales obtuvieron resultados más bajos en las pruebas cognitivas. “Las personas que experimentaron más impactos al cabecear tuvieron más interrupciones dentro de una capa específica en los pliegues del cerebro, y esas interrupciones también se asociaron con un peor rendimiento en las pruebas de pensamiento y memoria”, comentó Lipton en un comunicado.
Este estudio ofrece más evidencias sobre las preocupaciones existentes en torno al impacto de los golpes en la cabeza y las conmociones relacionadas con el deporte sobre la salud cerebral. En la investigación, se realizaron escaños cerebrales a 352 jugadores de futbol amateur en la zona metropolitana de Nueva York, así como a otros 77 atletas que competían en deportes no de contacto. La edad promedio de los jugadores de futbol en el estudio era de 26 años.
Los futbolistas se clasificaron en cuatro grupos según la frecuencia con la que cabeceaban el balón. El grupo con la mayor frecuencia promedió 3,152 cabezazos al año, en contraste con 105 en el grupo que menos cabeceaba. Los escáneres revelaron cambios más significativos en la materia blanca dentro de los pliegues del cerebro, conocidos como “profundidades de los surcos”, entre los jugadores que cabeceaban más a menudo.
A medida que aumentaba la cantidad de cabezazos, los investigadores observaron un mayor deterioro en esta área de materia blanca. Las interrupciones se concentraron especialmente en la región orbitofrontal del cerebro, situada justo por encima de las cuencas oculares. Las pruebas de pensamiento y memoria mostraron que los jugadores de futbol con más interrupciones en la materia blanca presentaban un rendimiento más deficiente en aprendizaje y memoria.
Según Lipton, “nuestros hallazgos sugieren que esta capa de materia blanca en los pliegues del cerebro es vulnerable a traumatismos recurrentes por cabeceo y podría ser un punto clave para detectar lesiones cerebrales”. El investigador añadió que es necesario llevar a cabo más estudios para profundizar en esta relación y desarrollar métodos que permitan la detección temprana de traumatismos craneoencefálicos asociados con el deporte.
Para mayor información, la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos proporciona recursos sobre las conmociones cerebrales en el ámbito deportivo.
































































