La madrugada del 26 de octubre de 2023, Kiev fue escenario de un brutal ataque ruso que dejó al menos 18 muertos, entre ellos cuatro niños. Este asalto, realizado con drones y misiles hipersónicos, no solo ha causado una tragedia humana, sino que también ha provocado graves daños en la sede de la Unión Europea en la capital ucraniana, marcando una de las masacres más sangrientas desde el inicio de la guerra.
La respuesta de Ucrania y la comunidad internacional
La embajadora de Ucrania ante la UE, Katarina Mathernova, declaró que este ataque es la “verdadera respuesta de Moscú a los esfuerzos de paz”. Precisamente semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aplaudiera la llegada de Putin a un evento en el que se supuso hablar de reconciliación, la violencia se intensifica con este ataque. Tristemente, esta situación refleja la cruel realidad de un conflicto que no cesa.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, reportó que alrededor de 50 personas resultaron heridas, de las cuales 40 fueron hospitalizadas, y al menos diez permanecen desaparecidas. Los ataques afectaron edificios residenciales en varios distritos y destruyeron un centro comercial, una guardería y las oficinas del periódico Ukrainska Pravda.
La alta representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, expresó su lamento por el ataque, afirmando que “mientras el mundo busca un camino hacia la paz, Rusia responde con misiles”, subrayando que este acto muestra una “decisión deliberada de intensificar la tensión”.
La postura del Kremlin
En respuesta a las críticas internacionales, el vocero de Vladimir Putin, Dmitri Peskov, defendió las acciones rusas asegurando que las Fuerzas Armadas cumplen con sus misiones, a pesar de los daños a la infraestructura civil. Peskov insistió en que “los ataques son exitosos” y que la operación militar especial continúa, mientras argumentaba que es el ejército ucraniano el que ataca la “infraestructura pacífica” rusa.
El contexto de este ataque revela no solo la brutalidad del conflicto, sino también la complejidad de los esfuerzos diplomáticos que parecen estar lejos de dar resultados. La comunidad internacional observa con preocupación cómo los actos de violencia siguen marcando la pauta en esta guerra devastadora.
