En una declaración contundente, el CEO de Bentley, el Dr. Frank-Steffen Walliser, ha afirmado que lo digital nunca podrá considerarse un lujo verdadero, a pesar de las exigencias del mercado actual, especialmente entre los clientes chinos adinerados. “Puede que sea caro, pero no lujo”, expresó Walliser en una entrevista con Newsweek, enfatizando que la buena artesanía siempre encontrará su lugar en el mundo del lujo.
Un cambio en las demandas del lujo
La realidad es que el mercado del lujo está evolucionando. Según el Istituto Marangoni, se espera que China represente el 25% del mercado global de bienes de lujo personales para 2030. Esto indica un cambio significativo en lo que la nueva generación de consumidores busca: más tecnología avanzada como asistentes de inteligencia artificial y realidad virtual inmersiva, en lugar de simples demostraciones de riqueza.
Marcas como Rolls-Royce están sintiendo la presión de este cambio, mientras que el auge de los vehículos eléctricos (EV) ha creado un abismo tecnológico entre Oriente y Occidente. Mientras Xiaomi vendió más de 135,000 modelos SU7 en China, marcas de lujo tradicionales como Porsche apenas lograron vender 56,887 unidades en el mismo periodo.
Artisanía versus digitalización
Walliser no cierra la puerta a la tecnología. Bentley está en camino de lanzar su primer vehículo eléctrico en el próximo año, pero insiste en que el lujo está intrínsecamente ligado a lo material y a la artesanía. “El arte digital no tiene tanto éxito. No digo que no exista, pero ¿es un gran avance? No, no lo es”, comentó.
La marca ha reforzado su enfoque en la personalización y en la fabricación a mano de sus vehículos. Por ejemplo, el acabado de pintura degradada “Ombre by Mulliner” requiere 56 horas de trabajo artesanal y cuesta alrededor de £50,000 (aproximadamente $67,000 USD). Este nivel de personalización se está volviendo cada vez más común, con tres de cada cuatro Bentleys saliendo de la planta de Crewe con contenido personalizado.
Sin embargo, ignorar lo digital puede resultar peligroso. A medida que el mercado automotriz de lujo se enfrenta a una caída en China, es evidente que las marcas deben equilibrar su rica historia con la adaptación a nuevas tecnologías para no perder la conexión con consumidores más jóvenes. La reciente integración de Aston Martin con Apple CarPlay Ultra ilustra este dilema: aunque el software es innovador, muchos sienten que disminuye la exclusividad del vehículo.
La lucha entre la tradición y la innovación digital continúa marcando el rumbo de la industria automotriz de lujo, y la forma en que las marcas respondan a esta realidad determinará su éxito en un mercado cada vez más competitivo.