El lanzamiento de Dying Light: The Beast, programado inicialmente para el 22 de agosto, ha sido retrasado hasta el 19 de septiembre. Esta decisión, según el director del juego, Nathan Lemaire, se tomó de manera consciente para priorizar la calidad del producto final.
Mejoras en el desarrollo del juego
En una reciente entrevista durante la Gamescom 2025 con TechRadar Gaming, Lemaire destacó que el tiempo adicional ha permitido al equipo de desarrollo enfocarse en pulir aspectos clave del juego, como la animación, la interfaz de usuario y las ubicaciones. “Una de las cosas importantes en las que estamos trabajando es todo lo relacionado con la reacción al tono, la fisicidad y la sangre”, comentó.
El director subrayó que han mejorado notablemente la cantidad de gore y el sistema de daños corporales, así como la calidad de los recursos que se activan al recibir daño. “Esto es lo que hemos hecho, además de muchas mejoras en las animaciones de la interfaz de usuario”, agregó Lemaire.
Un enfoque en la experiencia del jugador
Lemaire también mencionó que el retraso ha permitido pulir ubicaciones adicionales que originalmente no se consideraron prioritarias. “Tenemos tiempo para hacerlo, así que lo haremos porque queremos pulir todo en términos de jugabilidad”, dijo. La realidad es que siempre hay algo que mejorar, y el equipo está comprometido a lograr la mejor experiencia para los jugadores.
Cuando Dying Light: The Beast se estrene, estará disponible en PS5, Xbox Series X, Xbox Series S y PC. Esta espera, aunque frustrante para algunos fanáticos, promete un título más refinado y emocionante, alineado con la visión de Techland de ofrecer el “mejor Dying Light de la historia”.
En resumen, aunque el retraso puede ser decepcionante, es un paso hacia la creación de un producto que satisfaga las expectativas de los jugadores. La comunidad gamer, en particular los seguidores de la franquicia, seguramente apreciarán el esfuerzo por entregar un juego pulido y de calidad.