ACTUALIZACIÓN: El senador estadounidense Roger Wicker ha reafirmado el derecho de Taiwán a ser libre y a “preservar la autodeterminación” durante una reunión con el presidente de la isla, Lai Ching-te, en Taipei, en un contexto de creciente presión militar de Pekín. Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados del Congreso, enfatizó que su visita, junto con la senadora Deb Fischer, busca entender mejor las necesidades y preocupaciones de Taiwán, trayendo un mensaje de compromiso y amistad desde Estados Unidos.
Durante la reunión, Wicker destacó que “un país libre como Taiwán tiene absolutamente el derecho de seguir siendo libre”, desafiando las constantes amenazas de China, que se opone firmemente a cualquier apoyo oficial de EE.UU. a Taipéi. Esta postura se produce en un momento en que China intensifica sus actividades militares alrededor de Taiwán, realizando ejercicios que indican una postura agresiva hacia la isla, considerada parte de su territorio.
Lai, por su parte, reiteró su disposición a dialogar con Pekín, aunque subrayó que “el futuro de Taiwán solo puede ser decidido por su pueblo”. Esta afirmación resuena en un contexto de creciente tensión, especialmente con la próxima consideración del Senado de EE.UU. sobre la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA), un proyecto de ley de casi 1 billón de dólares que incluye disposiciones relevantes para Taiwán.
El viaje de Wicker se da justo antes de que Pekín celebre un gran desfile militar por el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, donde estarán presentes líderes como Vladimir Putin y Kim Jong Un. Esta visita también ha suscitado preocupaciones entre miembros del Congreso de ambos partidos, quienes temen que la administración de Donald Trump esté restando importancia a la seguridad en favor de negociaciones comerciales con China.
A pesar de no tener lazos diplomáticos formales, Estados Unidos se mantiene como el respaldo internacional más vital y el principal proveedor de armas de Taiwán. La situación actual refleja un momento crítico en las relaciones entre Estados Unidos y Taiwán, con implicaciones significativas para la seguridad en la región de Asia-Pacífico. En este contexto, la comunidad internacional sigue de cerca estos desarrollos, que podrían alterar el equilibrio en la zona y afectar a países aliados, incluyendo a México, que observa atentamente las dinámicas de poder en el ámbito global.
