Un tribunal federal de apelaciones ha dictado un fallo que podría cambiar drásticamente la política comercial de Donald Trump, al determinar que muchos de los aranceles impuestos a principios de año son ilegales. Esta decisión, aunque no elimina de inmediato los impuestos a las importaciones, representa un revés significativo para la estrategia económica del ex presidente.
La disputa legal sobre los aranceles
La Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Circuito Federal confirmó la resolución del Tribunal de Comercio Internacional (USCIT), que en mayo había declarado ilegales los aranceles y ordenado su congelación. Según el fallo, Trump excedió la autoridad que le otorga la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 (IEEPA) al imponer gravámenes generalizados sin que la norma mencione de manera explícita esta facultad.
El tribunal señaló que “el derecho a imponer aranceles es una facultad fundamental del Congreso”. Este fallo es especialmente relevante dado que los presidentes anteriores han utilizado la IEEPA principalmente para sanciones, no para tarifas aduaneras.
Alcance de las medidas y reacciones inmediatas
La decisión afecta a una serie de órdenes ejecutivas firmadas en abril, que fijaban aranceles básicos del 10% a casi todos los países, además de gravámenes más altos “recíprocos” contra decenas de socios comerciales. Esto incluye medidas específicas contra México, Canadá y China, justificadas por Trump como presión en temas de inmigración y tráfico de fentanilo.
El fallo, que fue dividido 7 a 4, no entrará en vigor hasta octubre, lo que abre la posibilidad de que la administración de Trump recurra ante la Corte Suprema. Trump reaccionó con dureza en su red social, Truth Social, afirmando que “si se permite que esta decisión siga vigente, destruiría literalmente los Estados Unidos de América”, acusando a la corte de ser “altamente partidista”.
Por su parte, la fiscal general Pam Bondi anunció que apelará, asegurando que la decisión “socava a Estados Unidos en el escenario mundial” e interfiere con el papel constitucional del presidente en política exterior.
Estrategia en disputa y advertencias económicas
Los aranceles se han convertido en una herramienta central de la política económica de Trump. En abril, durante el llamado “Día de la Liberación”, impuso gravámenes masivos que luego suspendió parcialmente para abrir espacio a nuevas negociaciones comerciales. Este mes, volvió a anunciar tarifas contra más de 60 países, con acuerdos parciales que redujeron algunas tasas, pero que en la práctica mantuvieron niveles más altos que antes.
Trump argumenta que los aranceles son necesarios para frenar prácticas desleales y fortalecer la manufactura estadounidense. Sin embargo, economistas y opositores advierten que estas medidas pueden desacelerar el crecimiento y encarecer los productos para los consumidores. También subrayan que la legalidad de los aranceles es cuestionable, y que la doctrina de las “cuestiones importantes” exige que el Congreso autorice de forma explícita decisiones de gran trascendencia económica.
El debate sobre los aranceles ahora queda en manos de los tribunales y, posiblemente, de la Corte Suprema, mientras los mercados financieros siguen atentos al rumbo de la política comercial más controvertida de Trump.
