Un perro sobrevivió bajo un remolque en Cleveland, Texas, durante semanas, expuesto al calor extremo tras ser aparentemente abandonado. Gracias a la intervención de Stephanie García y su esposo, el animal, ahora llamado Chance, logró ser rescatado. Este acto de solidaridad se dio en un contexto donde las opciones institucionales fallaron, revelando la realidad preocupante del abandono de mascotas en la región.
Una observación que cambió todo
La historia comenzó una tarde de mayo de 2023, cuando García, madre de dos hijos, notó a Chance merodeando por la casa de un vecino que había quedado deshabitada después de una mudanza. Preocupada por su bienestar, decidió actuar. Inicialmente, dejó agua y comida en el portón del terreno, respetando los límites de la propiedad privada.
Sin embargo, al ver que la situación se prolongaba y que el perro estaba completamente solo, García contactó a la SPCA para solicitar ayuda. La respuesta fue desalentadora: solo podrían intervenir con una orden judicial, la cual fue denegada por las autoridades. Así, la SPCA cerró el caso y no brindó asistencia formal, dejando a la familia en una difícil situación.
Un rescate lleno de paciencia y estrategia
Durante las siguientes dos semanas, García contactó a refugios y organizaciones de rescate en el área de Houston, pero la mayoría estaba a plena capacidad. Sin opciones viables, decidió buscar formas legales de ayudar al animal. La oportunidad llegó cuando observó a una mujer con llaves de la propiedad. Al recibir permiso para ingresar, la familia se presentó con alimentos y una cama para perros, comenzando así un proceso cuidadoso para ganar la confianza de Chance.
El perro, asustado y estresado, requería un enfoque paciente. Durante más de una semana, García y su esposo lo visitaron a diario, permitiéndole acostumbrarse a su presencia sin forzar el contacto físico. El primer signo de progreso llegó cuando Chance dejó de huir y permitió que se acercaran. El día 13, por primera vez, siguió a García hasta su propiedad, aunque regresó rápidamente a su refugio bajo el remolque.
En el día 14, un veterinario móvil diagnosticó a Chance con dirofilarias y estableció un plan de tratamiento. Con su salud en camino de mejora, la familia integró gradualmente a Chance con sus otros cuatro perros, supervisando las interacciones y asegurando un ambiente seguro.
Un nuevo integrante y desafíos económicos
Poco después del rescate de Chance, una perra de raza pastor alemán apareció en el garaje. García supo que había estado deambulando por la zona después de ser vista cerca de una tienda local. Siguiendo el mismo protocolo de rescate, la familia logró integrar a la nueva perra, llamada Nova, permitiendo que ambas mascotas coexistieran como un “paquete”.
Sin embargo, la familia enfrentó desafíos económicos. El rescate y la manutención de seis perros, sumados a sus dos hijos, comenzó a afectar sus finanzas, especialmente tras la disminución de ingresos del esposo, que trabaja en el sector petrolero. A pesar de esto, decidieron continuar con los cuidados veterinarios, priorizando el bienestar de los animales.
García subrayó la necesidad de abordar el problema del abandono animal en su comunidad, sugiriendo la creación de una organización dedicada a ayudar a perros en situaciones similares. La realidad es que la problemática del abandono tiene un carácter estructural, afectando a muchos animales en la región.
En sus declaraciones, García enfatizó la importancia de la paciencia y empatía al tratar con animales abandonados, señalando que cada situación requiere un enfoque individual y progresivo. “La paciencia es la mayor clave; la grandeza toma tiempo y esfuerzo”, concluyó.
La historia de Chance y Nova resalta la urgente necesidad de atender el abandono de animales en Texas y el rol fundamental que juegan los ciudadanos ante la falta de respuestas institucionales.