Steve Wozniak fue la estrella inesperada del evento Dreame Next, donde sorprendió al público con su entusiasmo por el iPhone Air. El cofundador de Apple sacó el dispositivo de su bolsillo para mostrarlo a la multitud, enfatizando que su extraordinaria delgadez representa algo más que especificaciones técnicas: una expresión de pasión humana a través del diseño.
Aunque Wozniak también mencionó su aprecio por el iPhone 17 Pro Max —al que se refirió con humor como "el teléfono Trump" por su tono naranja—, fue el iPhone Air el que capturó su verdadera admiración. Según el cofundador, lo que distingue este dispositivo es su capacidad de evocar una emoción en el usuario mediante una estética que refleja un enfoque centrado en el factor humano.
Para Wozniak, la tecnología debe servir a las personas, no al revés. Subrayó que los seres humanos son más importantes que cualquier innovación tecnológica, y que las empresas solo pueden priorizar este elemento humano cuando los ingenieros —aquellos con el conocimiento y la pasión para crear diseños que la gente desee— ocupan posiciones de liderazgo en los niveles más altos de la organización.
El cofundador fue crítico con la inteligencia artificial, calificando su relación con esta tecnología como "complicada". Aunque reconoció que la IA puede proporcionar ideas valiosas, criticó su tendencia a cometer errores sin el toque emocional que solo un ser humano puede aportar. "La IA puede hacer cosas valiosas, pero no tiene corazón", afirmó. Bromeó sobre la posibilidad de una inteligencia artificial general con capacidades humanas, pero expresó su escepticismo sobre que esto llegue a suceder, basándose en su experiencia estudiando psicología en la universidad.
Respecto al futuro de la tecnología, Wozniak rechazó la idea de que los smartphones reemplacen a las computadoras personales. Comparó la evolución tecnológica con el desarrollo de los automóviles: una vez alcanzan un buen nivel, pueden mantenerse estables durante largo tiempo. Ambas categorías, sostuvo, han llegado a un punto de estancamiento en sus nichos respectivos sin necesidad de que una canibalice a la otra. Su consejo para la industria fue continuar preguntándose cómo mejorar la tecnología actual, manteniendo el impulso hacia un futuro más brillante.

