Las ventas de entradas para el Mundial 2026 atraviesan una nueva polémica tras la denuncia de un profesor de la Universidad de Boston, quien aseguró que la FIFA estaría manipulando el mercado de boletos mediante la colaboración con sitios de reventa no oficiales. Según explicó el experto a través de su cuenta en X, en la plataforma SeatGeek se detectaron bloques enteros de asientos con precios hasta un 30% inferiores a los del sitio oficial de la FIFA para un partido con baja demanda, situación que no coincide con el comportamiento típico de revendedores o aficionados.
El académico detalló que estos bloques de entradas aparecieron escalonadamente en SeatGeek para el partido entre Arabia Saudita y Cabo Verde en el NRG Stadium de Houston, con precios significativamente más bajos que los 700 dólares oficiales. Esta distribución irregular –no entradas sueltas sino grupos completos de filas y secciones– sugiere una gestión por parte de los organizadores para evitar la reducción directa en la plataforma oficial, que podría obligar a reembolsos o controversias por parte de consumidores que pagaron más caro.
La estrategia, según el análisis de este especialista, permitiría mantener alta la tarifa oficial, vendiendo al mismo tiempo inventario no vendido a través de intermediarios externos a precios menores, buscando equilibrar la oferta sin admitir públicamente un ajuste. A diferencia de partidos con selecciones populares y alta demanda, esta práctica parecería aplicarse en encuentros con poca demanda para evitar pérdidas financieras visibles.
En respuesta, SeatGeek afirmó que su plataforma es confiable y opera de forma independiente, sin vínculos con la FIFA. Sin embargo, la controversia llega en un contexto de aumento considerable en los precios de las entradas respecto al Mundial anterior, con incrementos notables tanto en la fase de grupos como en la final, lo que ha generado cuestionamientos y acciones legales en varios estados de Estados Unidos. De hecho, fiscales de Nueva York y Nueva Jersey solicitaron información formal al organismo sobre sus prácticas en la venta de boletos. Esta situación también fue mencionada en medios británicos, que indican que esta modalidad de gestión mediante sitios secundarios es una práctica recurrente en eventos deportivos de gran escala.

