Javier Cortés desaprovechó un merecido triunfo en la Corrida Goyesca celebrada en Las Ventas el 2 de mayo, festividad de la Comunidad de Madrid. El torero de Getafe no supo aprovechar los dos toros de El Pilar que mejor ofrecieron opciones para una faena de envergadura, y cometió tres bajonazos en el sexto ejemplar que terminaron por arruinar lo que había sido su mejor actuación de la tarde.
Los ejemplares del Pilar llegaron a manos del único sevillano del cartel ya entregados, con el hocico descolgado hasta la arena. Cortés los recibió en capote sin la convicción necesaria, marcando desde el principio un patrón que se repetiría: esfuerzo notable pero inconcreto. En ambos casos, el diestro consiguió solo naturales sueltos y desconectados, muy espaciados en faenas largas que carecieron de coherencia técnica. Su falta de decisión fue respetada en silencio desde los sectores más exigentes, quizá por deferencia a su trayectoria en la plaza.
El sexto toro también llegaba con opciones, manteniendo fijeza y voluntad en su embestida a pesar de perder algo de celo hacia el final. Aquí Cortés mostró mejor criterio, situándose en corto y muy asentado. Fue ligando las tandas de pases con la derecha cada vez con más fibra, muy entregado, hasta lograr revertir el ambiente. Los olés y ovaciones más fuertes de la tarde llegaron entonces, cuando todo parecía apuntar a un claro triunfo. Pero tres ejecuciones defectuosas con la espada en el descabello desmoronaron el trabajo y dejaron la tarde en colectiva decepción.
En sus otros compromisos, Cortés fue más templado con un tercero, aunque también lo remató con un espadazo bajo. Un primer toro rebrincado no permitió mayores desarrollos, mientras que un cuarto, tras una lidia inadecuada, llegó al último tercio con nobleza muy apagada. El veterano madrileño lo trató con pulso, pero sin encontrar respuesta en el tendido.

