Con el próximo Mundial de la FIFA 2026 a la vuelta de la esquina, Netflix estrenó México 86, una película que explora la compleja historia detrás de la organización del Mundial de 1986, un evento que venció todos los pronósticos. La película no se centra en el fútbol como deporte, sino en las maniobras políticas, económicas y mediáticas que hicieron posible que México volviera a ser la sede de la Copa del Mundo.
Dirigida por Gabriel Ripstein y con Diego Luna en el papel principal, la historia sigue a Martín de la Torre, un personaje ficticio inspirado en los hombres ambiciosos y poderosos que influyeron para que México obtuviera el respaldo de la FIFA. La narrativa muestra cómo, con el apoyo del magnate Emilio Azcárraga y a pesar de las dificultades iniciales, se logró la designación inédita y la posterior organización del torneo, que hasta entonces parecía imposible.
La película mezcla dramatización con hechos históricos y añade detalles humorísticos para dotar de ritmo a esta trama de poder y corrupción. Entre los episodios clave presentados se encuentra el conocido escándalo de los "cachirules", por el cual la selección mexicana fue sancionada y excluida del Mundial de Italia 1990 tras falsificar documentos de sus jugadores. Este suceso y las negociaciones con la FIFA son reflejados con fidelidad gracias a testimonios directos de personajes reales, como el periodista José Ramón Fernández, que protagonizó esas negociaciones.
Además de la figura ficticia de Martín, México 86 da vida a personajes históricos como Hugo Sánchez, Emilio Azcárraga, Guillermo Cañedo y Bora Milutinovic, lo que le da un nivel de realismo sólido y aprovecha las actuaciones para conectar con quien conoce la historia del fútbol mexicano. La cinta ha logrado captar la atención del público y se posicionó como la película número 1 en Netflix México, ofreciendo una mirada diferente al deporte que tantos apasiona.
Esta producción sobresale porque aborda la Copa del Mundo desde una perspectiva poco explorada en el cine: no el espectáculo en la cancha, sino la intriga y ambición que mueven la organización deportiva a gran escala. Así, México 86 se convierte en un aporte significativo para comprender mejor no solo el fútbol, sino también las dinámicas políticas y mediáticas que rodean eventos internacionales.

