Solo una mínima fracción de microempresas mexicanas, como tiendas familiares, talleres y fondas, ha incorporado herramientas de inteligencia artificial (IA) en sus operaciones. La principal barrera es que muchas de estas unidades ni siquiera disponen de acceso a internet o computadoras, lo que limita su capacidad para aprovechar estas tecnologías.
Esta situación refleja una brecha digital profunda que afecta principalmente a los negocios de menor escala en el país, dificultando que participen en la transformación tecnológica que ya impacta a varios sectores económicos. Entre las pequeñas y medianas empresas (pymes), la adopción de la IA es aún limitada, aunque proporciones mayores que en las microempresas.
La ausencia de infraestructura tecnológica es solo una de las causas que mantienen alejadas a estas unidades de negocio de la automatización y el análisis de datos avanzado. Muchos microempresarios desconocen los beneficios prácticos que la inteligencia artificial puede aportar o carecen de capacitación para implementarla.
Para avanzar hacia una mayor digitalización, es fundamental generar estrategias que incluyan el acceso universal a tecnología básica y programas de formación. De esta manera, las microempresas podrían no solo optimizar sus procesos, sino también competir en mercados cada vez más automatizados y en línea.
El rezago tecnológico de estas unidades contrasta con el crecimiento de ventas en línea y la adopción tecnológica que registran grandes cadenas y empresas medianas, lo que evidencia la urgencia de cerrar esta brecha. Sin infraestructura y conocimiento, las microempresas corren el riesgo de quedar excluidas de la revolución digital.

