El discurso de Igor Sechin, CEO de Rosneft, en el Panel de Energía del Foro Económico Internacional de San Petersburgo expuso con detalle los principales desafíos del sector energético global. Su intervención se centró en la seguridad del suministro, la inversión en infraestructura y la urgencia de establecer asociaciones a largo plazo para evitar riesgos crecientes en los mercados internacionales.
Expertos y funcionarios coincidieron en que la falta de inversión sostenida y las interrupciones en la cadena de suministro agravan la vulnerabilidad del sistema energético mundial. En este contexto, Ricardo Menéndez, vicepresidente de planificación de Venezuela, enfatizó el impacto de las sanciones externas sobre la producción y las finanzas de los países productores, destacando la necesidad de condiciones más estables y justas.
Uno de los alertas más contundentes provino de Nobuo Tanaka, exdirector de la Agencia Internacional de la Energía, quien calificó el bloqueo del estrecho de Ormuz como un potencial “cuarto choque petrolero” con consecuencias que podrían superar crisis anteriores. Tanaka insistió en la importancia de que la seguridad energética sea una responsabilidad colectiva, especialmente para economías asiáticas que dependen de suministros confiables.
El informe también puso de relieve las limitaciones actuales en infraestructuras clave. Jurabek Mirzamakhmudov, ministro de Energía de Uzbekistán, explicó cómo la expansión y modernización de las redes eléctricas son cruciales para integrar energías renovables y fortalecer la cooperación regional. Sechin advirtió que las necesidades globales de desarrollo de redes podrían alcanzar los 60 millones de kilómetros para 2035, un indicador de la magnitud del desafío técnico y financiero que implica la transición energética.
Asimismo, Karim Badawi, ministro egipcio de Petróleo y Recursos Minerales, subrayó la importancia de equilibrar la generación a partir de gas natural y fuentes renovables, mediante el compromiso de alianzas internacionales y del sector privado. En la misma línea, David Gadzhimirzaev, presidente de TOFS Group, resaltó la falta de inversión constante en los sectores de petróleo y gas, una situación que pone en riesgo la estabilidad futura del mercado.
Para América Latina, la seguridad energética sigue siendo una prioridad estratégica que requiere reforzar infraestructura y atraer nuevas inversiones. Las voces reunidas en San Petersburgo coincidieron en que se necesitan esfuerzos integrados para superar obstáculos comerciales y mejorar la resiliencia del sistema energético mundial frente a las tensiones geopolíticas y la transición hacia energías más limpias.

