La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aplicó un examen de control presencial para más de 53,000 aspirantes que habían presentado dudas sobre el uso de Inteligencia Artificial durante la primera convocatoria. Esta medida surge tras denuncias de filtraciones y venta de respuestas en el examen online.
Entre los estudiantes afectados, Karime Moreno Méndez, aspirante a Ingeniería en Alimentos, aseguró que no recurrió a inteligencia artificial para aprobar la prueba inicial y que su esfuerzo busca limpiar la imagen generalizada de “generación tramposa”. Karime destacó que muchos jóvenes se preparan desde la preparatoria, aunque reconoció la preocupación y presión que representa repetir el examen.
Otro caso es el de Leonardo Esperón, quien viajó desde Yucatán para asistir al examen presencial después de haber logrado 70 aciertos en la prueba virtual, suficiente para ingresar a la carrera de Manejo Sustentable de Zonas Costeras. Leonardo relató que al aprobar su examen, las respuestas ya circulaban en redes sociales, lo que generó incertidumbre y malestar entre los aspirantes.
Este grupo de estudiantes pertenece a la Generación Z, caracterizada por su uso temprano y cotidiano de internet, redes sociales y tecnologías como la inteligencia artificial. Estudios recientes indican que un alto porcentaje de jóvenes en esta generación utilizan chatbots y asistentes con IA para complementar sus actividades académicas, lo que ha despertado debates sobre su impacto en procesos evaluativos como el de la UNAM.
La UNAM implementó este examen presencial en el Palacio de los Deportes como parte del Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura para el ciclo 2026-2027. La revisión rigurosa busca garantizar la transparencia y equidad en el ingreso, a pesar de los costos y dificultades adicionales que representa para los aspirantes, quienes deben cubrir gastos de viaje y estancia para esta nueva oportunidad.
Karime y su amigo Diego Orlando Buitrón Ortiz comparten la experiencia de haber estudiado juntos para el examen, enfrentando ahora la presión de repetir la prueba. Diego destacó que, tras haber vivido este proceso riguroso, siente un alivio al afrontar esta segunda oportunidad, aunque reconoció el peso que implica para todos los aspirantes esta situación excepcional.

