En el estado de Tamaulipas funcionan cuatro escuelas que implementan un modelo de enseñanza con enfoque militar, respaldadas únicamente por registros o autorizaciones estatales, ya que a nivel federal no existe un marco jurídico que permita denominar oficialmente a estas instituciones como de instrucción militar en educación básica.
Esta situación saltó a la atención pública tras los hechos registrados en la Academia Militarizada Marina Doenitz, en Ciudad Madero, que actualmente está bajo investigación por parte de autoridades ministeriales debido a incidentes considerados graves. Este caso volvió a poner sobre la mesa la operación y regulación de escuelas con modelos educativos militarizados en la entidad.
Entre las instituciones que utilizan este esquema destacan el Colegio Militarizado Calmécac, ubicado en Reynosa, que ofrece educación desde primaria hasta preparatoria con una estructura basada en disciplina y valores militares. En la misma ciudad, el Bachillerato Militar Reynosa brinda educación media superior con un enfoque castrense y cuenta con reconocimiento local para operar.
Además, el Colegio Militarizado Cadete Juan Escutia ofrece educación secundaria en la zona sur del estado y está incorporado dentro del sistema educativo estatal. Aunque funcionan bajo distintas formas de supervisión local, estas cinco instituciones no cuentan con respaldo jurídico federal para emplear oficialmente la denominación de “militarizadas”.
A pesar de esta ausencia de reconocimiento a nivel federal, las escuelas continúan actividades mediante autorizaciones estatales y están sujetas a seguimiento por parte de autoridades educativas para asegurar el cumplimiento de la normativa vigente. El debate sobre la regulación y legalidad de estos modelos educativos persiste, en un contexto donde la SEP ha reiterado que no existe convalidad formal para este tipo de enseñanza en la educación básica.

