El Honorable Congreso de Tamaulipas rindió homenaje a la Benemérita Escuela Normal Federalizada inscribiendo su nombre en letras doradas en el muro del recinto oficial. Este acto reconoce la trayectoria de la institución, que durante más de cien años ha forjado prestigio académico, cultural y pedagógico en el estado.

La propuesta para este reconocimiento fue presentada por la diputada Blanca Anzaldúa Nájera, quien mantiene un vínculo personal con la Normal al provenir de una generación egresada y tener una relación familiar directa con el ex catedrático Julián Anzaldúa. Esta iniciativa refrenda la importancia que la escuela ha tenido en la transformación social, especialmente en el papel de la mujer en Tamaulipas.

Desde sus inicios a finales del siglo XIX, la Escuela Normal ha marcado un hito en la formación profesional de maestras en la región. El Instituto Científico y Literario de Tamaulipas, creado en 1889, sentó las bases para la educación formal de mujeres con la Academia de Profesoras, que más tarde se convertiría en la Escuela Normal de Profesoras. Inicialmente, las clases se ofrecían en turno nocturno, mientras las alumnas realizaban prácticas docentes durante el día en la Escuela de Niñas Anexa, bajo la dirección de la profesora Teodosia Castañeda Núñez de Cáceres.

La inauguración oficial de la Normal de Profesoras se celebró en septiembre de 1900, con apoyo de autoridades estatales, educativas y la sociedad local. En 1907 cambiaron sus horarios a la modalidad diurna, y siete años después se fusionaron las escuelas normales para hombres y mujeres. Así nació la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas, bajo la dirección del maestro Alfredo Uruchurtu, apoyado en su gestión por Lauro Aguirre, destacado educador local.

Este proceso coincidió con reformas educativas impulsadas durante el gobierno del General Luis Caballero Vargas, quien encargó a Aguirre crear la Dirección General de Educación. Más adelante, en 1921, la fundación de la Secretaría de Educación Pública, encabezada por José Vasconcelos, permitió ampliar la lucha contra el analfabetismo y la expansión del sistema escolar en todo el país. Muchos docentes provenientes de Tamaulipas se formaron en esta institución emblemática, consolidando su impacto en la educación nacional.