La celebración del Día de San Ignacio de Loyola en la IBERO Puebla representa más que un acto conmemorativo; es un llamado a renovar la vocación de transformar la realidad a través del servicio y la formación integral. Esta fecha retoma el legado del fundador de la Compañía de Jesús para inspirar una educación donde las personas y el compromiso social sean el eje central.
Según el Mtro. Conrado Zepeda Miramontes, SJ, integrante del Departamento de Ciencias Sociales y de la Consulta Jesuita, pertenecer a la comunidad ignaciana implica vivir los valores de cuidado humano, reconocimiento de la diversidad y búsqueda constante de justicia en todos los ámbitos universitarios. La educación ignaciana va más allá del conocimiento académico: busca generar experiencias que permitan a los estudiantes comprender la realidad y actuar para modificarla en beneficio del bien común.
El modelo educativo de la IBERO Puebla enfatiza la promoción de una vida coherente con el cuidado del medio ambiente y la dignidad de todas las personas, fomentando relaciones basadas en la justicia, solidaridad e inclusión. La generación de conocimiento adquiere su máximo sentido cuando se convierte en una herramienta para enfrentar problemas sociales, ambientales y humanos que impactan el contexto actual.
Esta visión entiende la educación como un medio para formar ciudadanos responsables, capaces de servir a la comunidad y participar activamente en la transformación de un mundo marcado por la desigualdad y la exclusión. La conmemoración de San Ignacio de Loyola invita a reconocer la humanidad común y a fortalecer el compromiso con quienes han visto vulnerados sus derechos, alineando la misión universitaria con la construcción de una sociedad más digna y solidaria.

