Padres de familia de la escuela primaria “Ana Francisca de Irivas”, conocida como “Mascarón”, denunciaron irregularidades en el cobro y manejo de la cuota escolar que asciende a mil 800 pesos. El reclamo se originó luego de que un alumno decidiera no continuar sus estudios y la familia solicitara el reembolso del pago, el cual fue negado por la institución.

El conflicto cobró mayor dimensión al revelarse que el pago no se realizó en una cuenta oficial de la escuela ni de la Asociación de Padres de Familia (APF), sino en una cuenta bancaria personal. Según documentos bancarios a los que tuvo acceso este medio, el depósito fue efectuado en la cuenta de una persona identificada como tesorera de la APF, que además es esposa del presidente de dicha asociación.

La denuncia apunta a una preocupante falta de claridad en el manejo de los fondos recaudados, pues la familia afectada aseguró que, de haberse realizado el cobro en una cuenta institucional, el reembolso no sería rechazado. Sin embargo, al tratarse de un depósito directo a una cuenta privada, la escuela se deslindó de toda responsabilidad y se negó a devolver el dinero.

Este caso pone en cuestionamiento la forma en que algunas escuelas y asociaciones de padres operan en cuanto a la recaudación y administración de cuotas obligatorias, lo que genera desconfianza y potenciales conflictos con las familias. La falta de un mecanismo transparente para la gestión de estos recursos puede afectar la relación entre la comunidad escolar y sus administradores.

Los padres afectados exigieron mayor claridad y rendición de cuentas, así como la implementación de controles claros para evitar que futuros pagos desaparezcan sin que existan garantías de su correcta utilización o devolución.