Más de veinte años después, la «Colección Gelman Santander» volvió a mostrarse en México con una selección de obras icónicas que capturan la esencia del arte mexicano del siglo XX. La muestra titulada «Relatos modernos» se exhibe en el Museo de Arte Moderno y se ha convertido en la más visitada actualmente, evidenciando no solo el interés por el legado artístico sino también la polémica que rodea al acervo.

La exposición incluye más de 68 piezas de grandes artistas nacionales como Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, entre otros. Muchas de estas obras permanecieron prácticamente ocultas por décadas, lo que genera una poderosa sensación de descubrimiento y revaloración en los asistentes. La muestra abarca desde vibrantes retratos hasta paisajes que dialogan con la memoria cultural mexicana, destacando la diversidad de estilos y narrativas.

El recorrido por la sala, diseñada en forma circular y bajo una cúpula de tragaluz que realza las piezas, enfrenta a los visitantes a una experiencia compartida marcada por la multitud y la tensión natural que genera el deseo de contemplar cada obra detenidamente. La enorme convocatoria, típica de los domingos sin cobro para ingresar, llevó a que se formaran largas filas incluso fuera del recinto. Algunos momentos estuvieron tensos por el roce entre los asistentes que buscaban un mejor ángulo frente a pinturas y textos explicativos.

Las medidas de seguridad fueron estrictas, con sensores luminosos y guardias que impidieron acercamientos inapropiados a las piezas. Ese cuidado refleja el valor del acervo expuesto, considerado por expertos y público como uno de los más bellos y significativos del país. Entre las obras destacadas están las de Frida Kahlo, cuya categoría artística sigue siendo objeto de debate: desde la sobrevaloración hasta el reconocimiento inevitable de su impacto cultural.

Junto con los grandes nombres, la muestra también incluye a artistas menos conocidos para el público general, como María Izquierdo, Gunther Gerzso y Jesús Reyes Ferreira, ampliando la visión del arte mexicano moderno desde distintas ópticas. La convivencia entre piezas emblemáticas y otras menos vistas enriquece el relato visual, ofreciendo una experiencia única que conecta la nostalgia con cuestionamientos sobre la historia y la preservación cultural.

En suma, la Colección Gelman Santander no solo resalta por la calidad y diversidad de sus obras, sino también por la reactivación del debate en torno a la apropiación, conservación y difusión del arte nacional. La muestra invita a redescubrir un patrimonio artístico que había permanecido en silencio, mientras atrae a un amplio público que ha recuperado el interés por el arte y su memoria histórica en un espacio que combina modernidad y tradición.