La Casa Colón de Huelva inauguró la Sala María Clauss, el espacio que hasta ahora se conocía como Sala de los Brazos, y que ahora rinde homenaje permanente a la fotógrafa y artista María Clauss. Este cambio posiciona a la artista como figura emblemática de la cultura local y nacional.
La apertura se celebró con la inauguración de la exposición ‘El Epentismo Ilustrado’, que reúne 46 obras de la Colección Olontia de Arte Contemporáneo. La muestra ofrece un recorrido por la presencia de la cultura LGTBIQ+ en diversas disciplinas artísticas desde la década de 1930 hasta la creación más actual, en 2026. La selección incluye pintura, fotografía, escultura y poesía.
Entre las piezas destacadas se encuentran “Para pies burlesqueados”, una fotografía de 2017 firmada por Nacho Canut, y una imagen de 1980 de Pedro Almodóvar, Alaska y Pablo McNamara, captada por Pablo Pérez-Mínguez. La exposición también exhibe “Fangoria” de Julio Juste, una pintura en técnica mixta sobre carcasa industrial, y “Perfil” de Carlos Berlanga, una serigrafía sobre papel de 1982.
Otra obra relevante es “Son de negros... y lágrima” de Pablo Sycet, realizada en técnica mixta. Esta pintura representa el rostro sonriente de Federico García Lorca con una lágrima, basada en el único poema que Lorca escribió en Cuba, “Son de negros en Cuba”. La pieza anticipa la exposición individual de Sycet “La presencia del negro”, prevista para septiembre en Madrid, que explora la obsesión de Lorca y la obra del pintor José Guerrero.
El acto de inauguración contó con la presencia de la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, junto a los concejales de Cultura y Presidencia, Nacho Molina y Alfonso Castro, además del comisario Pablo Sycet y familiares de María Clauss. La alcaldesa recordó la trágica muerte de Clauss en un accidente ferroviario y destacó que fue una creadora con gran impacto cultural y artística, merecedora de un homenaje permanente. También anunció que María Clauss recibirá este año el Premio Marismas.
Por su parte, Pablo Sycet celebró la denominación de la sala y valoró la capacidad de María Clauss y Óscar Toro para transmitir afecto y camaradería en el ámbito artístico, proponiendo incluso que la sala podría llamarse “Sala de los Abrazos” en reconocimiento a su legado humano y profesional.

