Netflix apuesta por revitalizar una de las franquicias más icónicas de Hanna-Barbera con Scooby-Doo: Origins, una precuela que revela cómo se formó el equipo antes de convertirse en los famosos cazadores de misterios. La novedad principal es la elección de un cachorro de Gran Danés real para interpretar a Scooby, apostando por una estética más tangible y alejada de los tradicionales efectos digitales o CGI.
La historia se ubica en el Campamento Ruby-Spears, donde Shaggy Rogers y Daphne Blake, amigos desde la infancia, enfrentan un verano marcado por asesinatos sobrenaturales. Allí encuentran a un perro perdido que parece testigo de un crimen con elementos paranormales, lo que los motiva a formar ese grupo que ya conocemos. Se suman a ellos Velma Dinkley, con su lógica pragmática, y Fred Jones, un integrante reciente con carisma, completando así el equipo de investigación.
Los creadores Josh Appelbaum y Scott Rosenberg buscan ofrecer un tono más adulto, inspirado en series juveniles de suspense modernas de la misma plataforma, distanciándose del enfoque infantil de entregas anteriores. La temporada inicial tendrá ocho capítulos filmados en Atlanta.
En el reparto destacan Mckenna Grace como Daphne y Tanner Hagen como Shaggy. Abby Ryder Fortson y Maxwell Jenkins completan el cuarteto humano, prometiendo una dinámica que respete el espíritu original. Como guiño a los seguidores de siempre, Frank Welker vuelve a poner voz a Scooby, manteniendo la conexión con la serie animada clásica. Además, Paul Walter Hauser se incorpora en un papel aún sin revelar, pero con un rol clave en la trama.

